jueves, 12 de junio de 2008

segundo viaje: lavueltamanzana


Viajar y quedarse quieta al mismo tiempo. Todos los domingos a la mañana se va de vacaciones, y lo que es mejor es que vacaciona de sí sisma. La ciudad -la ciudad natal, qué vieja expresión- se convierte en una ciudad desconocida, nueva para sus ojos cada fin de semana.
Y los viejos árboles conocidos desde la infancia se renuevan en cada mirada, en la mano sobre la corteza, suave o rugosa según sea un eucalipto, un palo borracho -el querido 875-, un gingko -el favorito del frente del Zoo o uno de los más jóvenes del camino del Museo.
Un paso y otro paso. Los pies son los del Gato que camina con las Botas de Siete Leguas. Y la caminata se convierte en un viaje largo y misterioso, como cuando en la infancia con sus hermanas hacían el equipaje y se iban a dar lavueltamanzana en 6 entre 68 y 69.
Cada domingo a la mañana se enfunda una nueva piel y se va a Paris, o sube un cerro, o se va a navegar. Cada domingo a la mañana se pierde en una calle que siempre conoció, y siente ese susto leve y placentero de no saber hacia dónde ir. Pero va.
Como quien dice -qué expresión tan vieja-, equilibrio en movimiento. Viajar y quedarse quieta.
labruja

martes, 10 de junio de 2008

Los personajes del hombre viento

Estuve aqui.

Nunca, en los últimos 26 años, J se había visto así. L había partido y no alcanzaba a adivinar si le había dicho que se fuera, que podía irse, que por favor se quedara, que no le importaba nada, que nada era más importante.

J había reservado un dinero para que L pudiera arreglárselas pero no imagino que todo se trastocaría y volvería a ver en L al amor de su vida. Había estado todo el año preparándose para el adiós y cuando el momento llegó, se quedó con las manos vacías y la boca seca.

La casa estaba sola ahora, el suave ronroneo del lavarropas y sus trémulas olas que J imaginaba en los lagos silenciosos del sur. El calor se atoraba en las ventanas y quedaba atrapado en las habitaciones algo desarregladas que tal vez pudiera ordenar si tuviera las fuerzas necesarias.

En unos momentos llegaría el equipo de rescate, M y G a quienes habían conocido con L varios años atrás.

Podía recordar perfectamente la primera vez que vio a L. todavía la arena se pegaba a sus pantorrillas, no había comido y en el campamento en un bosque de la playa al cual había accedido a ir con unos amigos, llego L con otro grupo. No sabia nada de ella aunque mas tarde atribuyo a su distracción no haber reparado en esa pequeña y menuda morocha de trenzas. Habían compartido amigos, casas, música, calles y nunca, pero nunca la había mirado. Esa fue la primera vez.

Para L, la situación era totalmente distinta. Había visto a J varias veces en su camino al Bellas Artes. Le había sorprendido la primera vez que el hermano de J y J se cruzaran con ella con unos minutos de diferencia. Eran bastante parecidos para una mirada entre aburrida y ensoñecida de las 7 de la mañana. Al día siguiente estuvo más atenta y pudo ordenar en su fichero como era cada quien. No esperaba que ese día en la playa, el estuviera allí pero no lo demostró.

J no recordaba si los habían presentado, conocía al resto del grupo pero no a ella.

En esos tiempos J era una persona taciturna, casi huraña. Tenía una cierta afición por la intelectualidad que lo acompañaría toda la vida. La escritura y el dibujo lo habían aproximado a una visión estética y conflictiva del mundo en que vivía. Solo así se explicaba que llevara a la playa una libreta donde escribía algunas líneas antes de quedarse hundido en el sueño atrasado de vivir en carpa y amanecer con los primeros rayos. Era ir a la playa a extenderse sobre la arena seca y fresca para anotar sus pensamientos hasta que el sol calentara lo suficiente para hacer necesario un baño y un desayuno.

Mendigo tu cuerpo

Tu sombra y tu mirada

Las playas solían estar desiertas hasta después del mediodía, era el año del conflicto del Beagle y no pocos postergaron sus vacaciones por la incertidumbre de los sucesos. J, gracias a una prorroga del servicio militar no había sido convocado. Los aviones recorriendo la costa se lo recordaban con una amenazadora frecuencia que lo inducía a imaginar una eventual fuga al Uruguay como primera medida de protección. Años mas tarde, una militarizada Río de Janeiro traería estas imágenes a su memoria.

Eran unas vacaciones robadas. Robadas a una dictadura militar sofocante que se había llevado a algunos de sus amigos, otros partieron al exterior. El se quedó a pesar de que algunos le avisaron de que era cuidadosamente vigilado y debía esfumarse un tiempo. Adolescente de clase media, estudiante regular se diluyó lentamente ensayando una mínima resistencia. El viaje a la costa era parte de ese proceso de intentar pasar desapercibido aún sabiendo que no dependía de él el estar seguro. De hecho, el dueño del terreno que ocupaban sería luego otro de los desaparecidos. Al aire corría lento, respirar era un esfuerzo y costaba encontrar una razón para toda esta locura.

J era un personaje vacío, con un cierto sentido del deber y del estar en el mundo dominado por el conflicto entre dogmas, una matriz católica y un razonamiento dialéctico marxista. En resumen, no había descubierto aún el sentido de su viaje y los sucesos de los setentas le habían escamoteado el suelo que asomaba bajo sus pies.


lunes, 9 de junio de 2008

Lluvia helada


Laura está, como siempre desvelada. Podría ser de otro modo, supongo que no. Tiene como resortes en el alma que se andan disparando como chicos en una juguetería. El mundo sin embargo, para Laura no es una juguetería, tiene unas tristezas que de tanto caminar se lastiman los pies, un frío que es como la lluvia helada de junio en su ciudad.
Porqué el rio de La Plata es tan marrón?. Tanta mierda inventada, pergreñada, ambiciones de riqueza y poder sobre la pobreza, el desamparo y el hambre. Y la soledad, si, solo gentes (da miedo pensar que son gentes o eran, o fueron alguna vez. Porque alguna vez fueron niños, pero hay niños que también son jodidos como jodidos son esos que llamamos gentes y no queremos, solo que por ser mas chiquitos tienen menos posibilidades de generar daño.) en soledad una soledad terrible puede hacer de nosotros uno de los otros.
Llueve en la ciudad y Laura me cuenta de su gato, porqué? un gato que se parece a su padre, extraño. El viento sueña con tiempos otros, cuando era aire puro en las alturas de los Andes, no hace mucho. Yo también, me pienso en la cumbre del Lanin, hecho viento, hecho mierda y todavia teniendo que bajar. Todavia sigo bajando pero mucho no me doy cuenta.
Zing, Ziiing. Nazurdrag metong, metong ashang
Asi suenan las ideas en mi cabeza, no se porque intento traducirlas. Nothing its real dice el viejo Lennon en alguna parte.
oorms, dinang, cccchiasg
Si todo fuera asi, musica sin sonido, pero no, ahi vuelve Laura con su andar canturrino, pif paf zoc. Es una suerte que desde el siglo 19 no se use mas el fru fru.
Entrando en Nirvana el agua me sube por los tobillos, esta tenebrosa.
Puedo todavia entrar al Pais de los niños? supongo que no. El Sena corre verdoso bajo los puentes pero el Rio de La Plata nunca.
Un papel en el agua que corre por los adoquines de mi memoria se hace barquito y me recuerda que esas luces son de un colectivo que se hundirá en la noche con destino incierto.
Hay alguna razon para copiarse?
Depende. Segun Luis, el adn lo hace cotidianamente con buen exito y nadie se queja. Y los derechos de autor?, Esa es otra historia Laura. Dormite ya que estoy cansado.

martes, 3 de junio de 2008

primer viaje: el túnel del tiempo


1933, escuela anexa
Estoy leyendo The Invention of Solitude de Paul Auster. Es un libro acerca de la muerte del padre. Es un ensayo, se podría decir. Para mí es más que eso: es un libro reparador.
La imagen adjunta es una foto que yo saqué de la foto de primer grado inferior de mi papá. Es una foto grupal, en el patio de la escuela, pero yo me detuve a mirar la cara de mi viejo a los 6 años. No sé bien qué estoy buscando. Tal vez algún rasgo que me emparente con él -¿los rulos, la boca, las orejas?- porque siempre la gente ha dicho que es mi hermana mayor la que se parece a mi padre. O tal vez estoy buscando en su cara infantil -no tan infantil en su expresión, me parece- algo que me permita acercarme a él para entender, ahora que no está, aquellas cosas que nunca entendí.
Viajo a través de la mirada. Estoy en 1933. Estoy en el patio de una escuela que no fue la mía. En el patio de una escuela que en ese tiempo era de varones solos. Allí está mi padre cuando no era mi padre. Ahí está. Sospecho, por el brillo en el pelo, por los ojos semicerrados de ese niño que fue mi padre, que había sol -mi padre siempre se quejaba de la luz del sol en los ojos.
Y si me dejo llevar por los relatos de ese niño cuando ya no lo era -cuando ese niño se había convertido en mi padre- sé que en 1933 mi abuelo, es decir el padre de mi padre, era un radical yrigoyenista que se acercaba al pensamiento de aquellos radicales que iban a constituir FORJA.
Pero no quiero anclarme en los relatos adultos de mi padre acerca de su infancia. Quiero centrarme en lo que la foto me dice. Si los ojos me hablan del sol, la boca me dice algo acerca de una soberbia infantil, de cierta condecendencia en ese niño. Y allí también recupero, en esa cara infantil, al adulto que fue mi padre.
¿Hay dolor en ese entrecejo, en esa frente preocupada? ¿O es que yo sobreinterpreto, a la luz de la vida, la expresión de un niño que no conocí? Mirar esa cara , sin embargo, repara. Me devuelve a la distancia los mejores gestos de mi -pobre- padre muerto.
Navegar es preciso. En el espacio y en el tiempo.
labruja

miércoles, 21 de mayo de 2008

cuando ya me empiece a quedar sol[a]


En encuentros sucesivos y parciales de bachotos esotéricos -y otros no tanto- se ha tirado el I Ching. En el último, y muy a última hora, yo pregunté algo que tiene que ver con los cambios en la vida. ¿Ciclos vitales de 7 años? ¿Ciclos biológicos de recambios celulares de 7 años? De ser así este año nos toca revolution a unos cuantos, ya que cumplimos 49 -7X7.
Con fórmulas distintas -ya sea dos pasos adelante y uno atrás, huída hacia adelante, de derrota en derrota hasta la victoria final- pienso en los cambios de la vida y en esa vejez que llega sin prisa pero sin pausa. Entonces me acuerdo de la canción de Charly García y me acuerdo de nosotros cantándola cuando todavía no entendíamos ni papa de lo que el tipo decía, porque éramos tan jóvenes ...
Pero ahora ya no lo somos. Somos moderadamente viejos, pero dejaremos de serlo -moderados, digo. Y me pregunto qué tendré de todo eso que Charly cantaba, qué quiero de todo eso que Charly cantaba.
Una gata medio loca ya tengo -Clarita es uno de los felinos más excéntricos que he conocido en mi larga vida felinesca -Ver foto adjunta.
Tengo una vida relativamente reposada -aunque a veces me muero de sueño.
Dudo de que alguna vez me llegue el turno de una vejez sin temores.
Un escenario vacío, tengo.
Y fantasmas, muchos fantasmas.
Volviendo a los cambios cada siete años, diría que por una cuestión estadística me quedan tres vidas por vivir. Y entonces pienso que, si como dijo Borges, "un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar", ciclos de siete años son la eternidad.
Hago planes:
  1. Vivir a orillas del mar.
  2. Vivir en la montaña.
  3. Abandonar la historia y abrazar la literatura.
  4. Aprender a volar un avión.
  5. Andar a caballo.
  6. Aprender otra lengua.
  7. Vivir en una casa con un perro y, al menos, un árbol grande.
  8. Volver a hacer cumbre.
  9. Aprender a callarme la boca.
  10. Sacar fotos.
  11. Viajar un poco y también quedarme quieta, muy quieta.
Mi próxima entrada va a ser un trabajo práctico: voy a colgar una crónica de viaje con fotos sacadas por mí. Y tal vez no me empiece a quedar sol[a].

labruja

lunes, 21 de abril de 2008

beatus ille

Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido!
Fray Luis de León

Cuando la cosa se pone espesa la que te dije, con la cobardía que la caracteriza, dice "Patitas pa' qué os quiero" y pone pies en polvorosa.
Hace una cita erudita -no tanto- y se refugia en un lugar al que nadie entra hace mucho, pero la que te dije la sigue parlando. Callarse nunca.
Yo me lo sospechaba, la que te dije se borra, como Casildo Herrera y como tantos otros.
Tanto hacerse la biba, termina siendo una vova, la que te dije. Y para colmo lo justifica con el beatus ille.
Pone una foto de tiempos mejores, escribe dos voludeses, y se baja del 503, la que te dije.

sábado, 12 de abril de 2008

Navegar es preciso 7 (Poesía golechota de Ariel)

como si navegáramos en mares incendiados
así nos juntamos así nos convocamos
como si incendiáramos los mares
los mares de mares
mares dulces
dulces mares
los ríos de mares
así iniciamos rituales de menta
de mentes
rito tribal para subsistir
para resistir a la muerte
para matar a la muerte y luego zarpar

y la nave irá porque navegar es preciso
la nave de los locos se mueve por su propio impulso
pero se detiene ante la duda y se paraliza ante el miedo
la nave quiere ir
las naves queremos ir porque navegar es preciso
menta demente nos inmola al incendiarnos
y el humo nos limpia
porque la ceniza es la perfecta síntesis de la transformación
y el humo nos intoxica en su imperfecto mareo inconsciente

la menta se quema
el humo nos llena
soplamos las velas
sin cumplir años y cortamos el cordón que nos ata
cortamos el cabo del ancla
tiramos todo el lastre y lo ahogamos
nos ahogamos para desahogarnos

la menta se quema y la ceniza vuelve al agua
donde siempre estuvo
río santiago es todo gris
gris de humo gris de niebla gris de ceniza
quemamos menta y todo se ordena
soplamos velas apagamos velas incendiamos velas mojamos velas
entonces podemos partir hacia la locura
en nuestra balsa goletera
contra la corriente a sotavento
a barlovento nuestro
aguas arriba madera vieja juventud nueva
a favor de nuestro viento que nos sopla
nos mueve nos empuja nos levanta nos
nos fuimos
navegamos sin orillas navegamos
navegamos sin puertos navegamos
nos fuimos

Un a brazo a todos y a cada uno, ARO (navegante serrano)