sábado, 12 de diciembre de 2009

ceguera

Es de noche. Es verano, o mejor dicho es casi verano. Es la primavera avanzada de un año cualquiera. Es el último año, en algún sentido, y en otro es el primero. La ceguera avanza como un caracol: lenta, pero inexorablemente. Es el primer año en el que se da cuenta que dentro de un tiempo -poco tiempo- no va a poder leer más -al menos de la forma en que se habituó a leer desde la infancia-, no va a ver más el Amado Rostro, no va a poder ver más a las estrellas ni al gingko viejo del bosque, no va a poder mirar más películas ni detenerse hasta el cansancio en el cuadro bellísimo de Paul Klee.
Es de noche y todavía ve. Ve la calle, ve las luces -aunque ya se le aparecen como manchas pintadas por un pintor impresionista. La soledad de la ceguera es la soledad de una cabeza sin referentes externos, piensa. Cierra los ojos, sus hermosos ojos negros cada vez más inútiles, y ve luces de colores, chispazos casi metálicos, refulgencias, reverberancias, ecos visuales. Y se da cuenta que no ve con sus ojos sino con sus sistema nervioso y con su memoria. Y que nada se va a perder.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Trata de blancas

Me dirás alguna vez tu verdadero nombre?
miras con esa tristeza furiosa,
miras en definitiva sin mirar,
no me ves, no sabes a quien tienes enfrente

No puedo decirte lo que no es mío,
lo único que puedo darte es lo que no soy

miércoles, 7 de octubre de 2009

Dime

Que la luna es celeste y el cielo color terrestre,
que el agua está fria y tus pies calientes
que la noche se va y llegan los sueños viejos
esos que de piba dejabas corretear por las baldosas al sol.

Que no sabes de que te escribo, inocente
como la araña negra y neta que se tropieza con nada
por el piso del gabinete vacío
y yo aqui, escribiendo en silencio, sobre el tecleteo y los dedos

figurate que estoy aqui, solo para ti
y tu estarás allí, solo para mi.
te tendré y me tendrás, para que más
dime y te diré por que callas.

No me digas

Nunca que esto ya no es,
que lo visto a pasado y no tiene recuerdo
mas alla de unas noches que se superponen unas a otras
No me digas no.

Has visto, has oido cuantas veces he dicho que no?
Ninguna, ninguna mas que ahora que es necesario
Por que?, no sé, nunca un no rotundo, de esos que salen picando de la boca
te estallan en la cara y te ensucian para siempre.

No me digas ahora que no me quieres
No me olvides, no me dejes, no desesperes.

domingo, 16 de agosto de 2009

Tahu munkar.

Cuenteme, desde el principio, si puede, por favor. El hombretón no estaba pensando en nada en ese momento, el monitor apenas titilaba y tomaba notas en un cuadernito amarillento de tapas color fucsia. Al hombreton desde sus años de universidad le habia subyugado el color fucsia, lo hacia notable entre una banda de aprendices de curacerebros. Con el tiempo habia adquirido la gracia del contraste, vestía tonos apagados, serios y se reunía con gente del ambiente pero en el consultorio sacaba la libretita fucsia y tomaba notas.
Por casualidad una noche desvelada, se encontro en un blog de internet unos textos abtrusos y empezó sin querer a tomar nota, una tras otra, encontrando los personajes, descubriendo a las personas detras de las acciones, sospechando romances y confabulaciones sectarias. Hasta que encontró la referencia que cambiaría su vida: TAHU MUNKAR.
El hombretón que les refiero es un tipejo de unos 50 años, de posición acomodada y por lo demas, nada destacado. Habil para que sus 2 metros de altura y 125 kilos pasen desapercibidos.

NOte:
If youre reading this, you can put your commentary and make a delicious deathbody. we preciate your compromise.
May be you think, we are aware about this, dont worry, remember the unknown dimention. you re entering in. Enjoy

domingo, 9 de agosto de 2009

está enamorado

Está enamorado. Está muy enamorado y lo único que puede hacer con su amada es escribirle mensajes de amor. Se siente ridículo –se acuerda de la poesía de Fernando Pessoa que dice que toda carta de amor es ridícula, pero más ridículo es no haber escrito nunca una carta de amor.
Está enamorado. Como un chico, piensa. Pero en realidad está tan enamorado como sólo un hombre maduro puede estarlo. Está enamorado con la experiencia de toda una vida. Y se acuerda del cuento de Carson McCullers en el que un viejo viaja y se autoeduca en el amor, para estar listo para amar a una mujer, al final del camino.
Está enamorado. Está muy enamorado y después de saludar con un beso a su amada acaricia suavemente las teclas, como si fueran los labios que hace sólo unos instantes besó por escrito. Y se acuerda de la canción de Rita Lee que dice que de tanto imaginar locuras, hacen el amor por telepatía.

CI

lunes, 3 de agosto de 2009

El arte de escribir

No estoy sentado aquí en medio de la nada
tan solo para hacerte saber que importas.
Si existe una forma de estar bajo las sabanas
tan luego repirar aunque la vida sea corta.

El frio es frío como el paisaje del cuerpo,
con luces tenues se apaga el dia bajo la luna,
Si se desliza suavemente, tendrá final del muerto

domingo, 12 de julio de 2009

está dura la calle

10 de julio de 2009
Es un viernes. Es feriado sanitario, que me suena a algo así como la horrible expresión “visita sanitaria” de los presos. Son las 10 de la mañana y hay 3 grados en la ciudad de Buenos Aires. Estamos en el pico de la Gripe A (H1N1).
Un hombre en la rambla de la 9 de julio, durmiendo envuelto en una frazada
“Para los villeros cámara de gas”.
Un pibe de unos 15 años en uno de los bancos de la Avenida de Mayo, durmiendo envuelto en una frazada.
“Plomo caliente para los peronistas”.
Una vieja, rodeada de unos bártulos que son su casa, se pinta los labios en Hipólito Irigoyen.
“Una cruz esvástica y dos SS estilizadas”.
Una pibita de unos 12 durmiendo en un zaguán de un negocio vacío de Corrientes.
“Cobos, traidor, saludos a Vandor”.
Frente a uno de los teatros de Corrientes hay dos personas totalmente tapadas y durmiendo. No sé si son jóvenes o viejos, no sé si son mujeres o varones. Están envueltos de los pies a la cabeza con varias telas superpuestas.
“JP Descamidos”
En Bernardo de Irigoyen, un chico acostado en un zaguán no duerme. Paso, lo miro y veo que tiene los ojos abiertos.
“La Caride. Mov. Evita”
Sigo caminando y mis ojos son atrapados por un par de ojos negros y redondos debajo de un gorrito de lana. Es un bebé de unos nueves meses que me interpela desde los brazos de su padre. Cuando el hombre, joven y con expresión de dolor, se da cuenta que le estoy sonriendo a los ojos de su hijo, me pide algo de plata para comprar comida.
“En el país hay 900 mil jóvenes ni – ni. Ni estudia, ni trabaja, ni proyecta”.
Viajo, viajo desde Buenos Aires a La Plata. Hay un fierita sentado en el asiento de atrás que escucha fuerte "The boxer", la vieja canción de Simon & Garfunkel, pero cantada muy mal por un cumbiero vernáculo.
Las décaddas se mezclan. La diferencia entre los 70 y ahora es que con el argumento tergiversado de la primacía de la política, la confrontación es virulenta en lo verbal pero ya casi no se habla de que cada vez hay más gente viviendo en la calle, y que eso no está bien.
laBruja

miércoles, 1 de julio de 2009

contra el miedo

Y así las cosas, la vida nos sigue dando sorpresas.
Crecimos en los sesenta, pasamos parte de nuestra adolescencia durante la dictadura y por lo tanto no pudimos besuquearnos en las plazas.
Cuando la mano empezó a aflojar apareció algo que en sus orígenes fue llamado "la peste rosa", y que después se mostró en todas sus consecuencias. De nuevo los cuidados y los miedos, el sexo seco y todas esas cosas.
Y ahora se vino la porcina. Y con la porcina ni siquiera nos podemos dar besos en las mejillas, ni podemos abrazarnos, ni podemos darnos las manos, ni podemos tocar las mismas superficies, ni podemos compartir un matecito o un puchito.
Los besos pasarán a ser recuerdos del pasado que miraremos, encerraditos en nuestras casas, en las películas del remoto siglo XX.
¿Qué nos queda, entonces? ¿La distancia y el barbijo? ¿El alcohol en gel en vez del mate?
Miedo miedo miedo miedo.
Yo propongo que nos expongamos al contagio, porque de algo hay que morir. Y hasta que el cuore se detenga, eso es la vida. Estos son los escasos tiempos que nos toca vivir.

lunes, 8 de junio de 2009

Resbalando rapido

La camioneta saltó por enésima vez y yo con ella. En la cabina, un conductor de edad imprecisa, pequeño y macizo solo por el hecho de dejar pasar la vida trabajando. Una cara larga, para nada triste podia ver cada vez que miraba para atrás, a la caja donde unas nueve personas y yo, un perro, dos gallinas y una bolsa, un saco como dicen ellos, en el centro de la escena. Creo que solo le preocupaba qué era o que pasaba con esa bolsa de arpillera amarillenta, de urdimbre limpia y trajinar sucio. Un giro brusco y una frenada. Una gallina se escapa y el perro va tras ella. Esto no puede estar pasando!.
Una señora pequeña pero rellena, con faldas de color violeta y camisa como de viyela azulina y chaleco azul y un sombrero copudo, negro, va, detrás del perro, de la gallina, de la cena. Nos detenemos al grito de, Zul!, acá. y el perro que ni caso, pero la mujer se da vuelta sin dejar de correr como si pudiera flotar sobre el piso, hojas barridas por el sendero. Seguí!, te encuentro adelante. Y la camioneta corcoveó y salío despedida hacia una curva imposible entre casuchas pequeñas y pozos amenazantes. Seguir?, Tencuentro mas adelate?. Cómo?, si nosotros vamos en camioneta y ella a pié, por rápido que lo haga, va cuesta arriba, no, no puede ser!.
Por lo menos hay mas espacio, lástima por el perro, era el único que parecía verme, no es facil para un pinta de gringo andar a pie por estos lados. Por lo menos no hay aquí ese polvo que flota y flota bajo el mero encantamiento de ser liviano como el talco pero áspero y sucio.
Y a mi, que me incomoda tanto el silencio, la mirada baja y dura, durisima de dos carbones tallados de tanta coca y altura, piedras que se desarman con el tiempo y sin embargo perduran. Y sin embargo soy feliz, no por el aire trasparente de las montañas, no por las comidas sabrosas e inciertas, por estar ahí.
Les conté que la camioneta es un atadijo de chapas y metales, un poco de pintura unas maderas claras, alineadas en un peine de la caja, gomas de dibujito que no tienen ni creo que tuvieran en algun momento algo que no fuera una lisa e indefinible superficie de rodamiento. No, no les conté porque lo que me viene a la memoria, toda junta, son el perro, las gallinas, las ropas olorosas, el polvo, los golpes y la bolsa.
El pueblo termina en la esquina y ni señales de la mujer, del perro o tan solo de la gallina que por salir primero, ya deberia de haber llegado. Ultima oportunidad!
Miro en torno, entre saltos, entre nubes, entre casitas y nada. No hay nadie, todo quieto, todo silencioso. Mi apuesta secreta la he ganado, por una vez, le he ganado. Miro hacia el conductor. El mira hacia adelante, al campo. Hemos dado muchas vueltas.
De repente, todo se detiene, la camioneta, el chofer, los saltos. Solo el polvo sigue, y la conversación callada de mis acompañantes. Abre la puerta y baja. Uno de los dos hombres gordos vestidos de marron le alcanza la bolsa por sobre las maderas que cierran los lados de la camioneta. Y se va, se pierde en un pasillo luego del cual se adivina una puerta gris violaceo, descascaradamente pintada hasta encubrir una sombra oscura, secreta.
Uno de los gordos, el de camisa blanca, saca de su bolso una bolsa de papel amarillento. No es una gran bolsa, es tan solo una bolsa de panadería de la que saca unos pastelillos de manzana, acidos y dulzones, perfumados a limon y canela. No esperaba eso. Unos meses mas tarde, en mi propia cocina, ensallé varias veces la receta irrepetible. El olor a caramelo del almibar, las manzanas tiesas color aguamarina sobre el marmol blanco de la mesada no podían disimular la ausencia de la altura, del aire puro, momentos.
La altura tiene varios componentes, uno, claro está es que el aire raspa, engaña y se retira a lugares alejados, es algo que falta como el mango a fin de mes. Pero no me refiero a eso, la altura tiene un pacto con el tiempo, el tiempo se curva, es mas, se retuerce sobre si mismo e insiste en no transcurrir. No está detenido, es solo que adopta una condición retenida, escamoteada. Dos viejos sostenidos en torno de una mesa a la sombra en una partida de amarillentos dominós en la cual apostaron la cuenta del día del vermouth con complementos que se despachan entre un minuto y otro.
Tal vez, talvez por eso es que no me di cuenta, tratando de respirar con mis pulmones de llanura y rio ancho, de la señora que ahora nomás estaba subiendo a la caja de la camioneta, la gallina colgando como en un cuadro de Velazques?, blanca, sudorosa y seguro con alguna marca de colmillos del perro que, con la cola gacha no se anima a subir. Todos, los otros es decir, no yo, que hago mi esfuerzo por no perder nada ni mucho menos el aire sucio o el aliento escaso, ni la señora que se sienta ahí nomas, enfrente mío, ni la gallina, atada ahora a la otra gallina por las patas amarillas. Todos están, dormidos como en una siesta insoportable, duermen, si, despiertos, las caras atentas, duras como centinelas de piedra y lana de llama, en silencio, somos de nuevo nueve. Un número mágico.
Como pudo Ernesto pasar por aqui, indemne. No indemne no, tranformado, trastocado como un juego de biribirloque que no es un truco, son 500 años y ellos están alli como una foto, solo que hace solo 200 años que se inventó el dispositivo, casi al mismo tiempo que las burguesias locales inventaron la independencia de la casa matriz, el Reino de España. Al cual no pudieron terminar de volver en ningun momento de todo ese período. Es extraño saber que en los tiempos de Leonardo da Vinci ya se disponía de una forma de captar lo que se veía sin usar pinceles, lapices o carbones. Las imagenes que llevaban el desafío de los materiales implícitos en todo su proceso. Tal vez esas fotos sean mas precisas que mi recuerdo de esas personas pero no mas fieles.

jueves, 21 de mayo de 2009

Siete treinta y dos

No.
Para que levantarse en la mañana temprano si no tienes nada que hacer?
No me hizo caso y siguió deshaciendo las migas de la tostada de ayer en un vaso transparente lleno con un liquido oscuro que no era cafe pero bien podría serlo. Sus ojos tienen el sudor de una noche de mal sueño, de atormentar las sabanas sin sustento. Levantarse temprano para que?. Cuando era pequeña, siempre era la primera en despertarse, aún antes de que el despertador rojo de campanada estridente, de lata vieja aunque fuera nuevo y reluciente y que por la noche atronaba con un tique tac mortal. Porqué sus padres le habían comprado semejante armatoste, no lo sabía. Parecía un tanque blindado, una especie de artilugio de las épocas en que los aparatos eran el resultado del ingenio mas que de la invención y fundamentalmente, debían durar toda la vida. A quien se le ocurre hoy que algo dure toda la vida. Es imperioso cambiarlo casi enseguida de haberlo comprado. No le gustaba esa sentencia por eso los autos le duraban, los pantalones se desteñian en su ropero, prefería las plantas robadas de los jardínes amigos a las variedades híbridas ofrecidas en las vidrieras floridas y algo artificiales de los negocios de la calle, no mencionaré su nombre pero me viene a la memoria esas maisons des fleurs de París y su abigarrada y ordenada oferta de variedades. Pero no era eso algo que preocupara su mañana, no.
Sabanas sucias, sabanas limpias. Siempre dejaba unas migas distribuirse sobre las sabanas, las cobijas de lana de las que era tan dificil sacarlas y el piyamas.
Aún asi los ojos cansados no se volvieron hacia mí. El sol de invierno le pegaba duramente en la espalda. Cómo será en esos países donde no hay sol en invierno?, podría imaginar un dia alli, pasar un fin de semana pero no más. Sol de invierno.
Tenía un piyamas a rayas, morado y ocre, con flores en segundo plano y el pantalon del mismo color ocre, brilloso como seda y suave. Le gustaban las manos deslizandose por esa suavidad y por debajo los músculos tensos los pezones duros, el borde del boton, un elástico, nada. Yo por mi parte prefiero dormir desnudo, aunque como soy friolento, solo puedo hacerlo algunas noches de verano muy calurosas, bajo el tul que cuelga desde la oscuridad y las notas claras de la luna suspendidas sin mas.
Un suave edredón de plumas está arrugado sobre la cama, la casa cruje a cada zamarreo del viento que sopla sobre el lago. Hará frío hoy.
Me quedo un rato en la cama, esperando. Desconfía de mí, sabe que debería haberme levantado temprano, saltado de la cama y sumergirme en la oscuridad hasta la cocina,fria. Encender el fuego, calentar pan o lo que haya, solo para mí, exprimir unos pomelos del árbol del jardín, ese que plantara unos 20 años atrás para reponer otro, viejo, más viejo que yo y que cubría un pequeño jazmín del cabo de hojas lustrosas y flores blancas, tersas y suaves, si es que quieren significar cosas distintas. En ese árbol yo trepaba al techo y del techo al cielo, hoy el jazmín casi ha crecido tanto como ese pomelo pero sus ramas son flacas y huesudas como mis manos. Inútiles para sostener el peso ágil e infantil de un aventurero de entrecasa.
No. Me quedo en la cama como si fuera tan solo una contradicción de mi naturaleza. Tengo trabajo por hacer pero he aprendido a tomarme el tiempo necesario, el mundo no cae, respiro, el aire se vuelve docil, gracias.
Al fin, presa del fastidio que produce mi pereza fingida, junta lo que va a ponerse para hacer lo que tenga que hacer ese día, sin olvidar nada y se mete en el baño. No lo hace para castigarme, escamotearme esa escena cotidiana del cuerpo que se desnuda y se viste con un cierto erotismo alejado de toda pasión, de toda verguenza, abrumado por el día tras día, aunque para mí el tiempo no pase.
Siento el agua que fluye, un gorgoteo y un no se qué. Ya no tengo esa curiosidad de saber que pasa donde no se puede entrar pero abro la puerta para preguntar.
Para qué tan temprano?
Agua que picotea sobre mis ojos, sobre mi cara entera sobre mi cuerpo y se desliza en pequeños surcos que se corren hasta el piso y nada. Es un momento donde el tiempo se detiene, stop, nada. Tengo ganas de nada, tengo ambicion de todo, todo todo. Me pondré unas ropas viejas, un yin, una remera vieja rayada, con finitas rayas multicolores horizontales y por encima un saco de lana con guardas, una bufanda roja, guantes, medias de lana y botas color ciruela para ir al bosque. Pisar el pasto escarchado mientras todo esta callado.
Hoy debe ser. Aunque no cierro los ojos puedo ver la puerta de piedras calzadas una sobre otra sin junturas y el hombre diciendo, no debería, es un riesgo, don Luis ha dicho que usted no debería. Siento en la mano, en el fondo del bosillo del abrigo una piedra fría, suavemente fría. La encontré en el camino mientras subía, montaña traviesa, evitando a los turistas y sus máquinas fotográficas que miran sin ver, sin ver nada. Al subir no quise solo subir, quise estar ahí como si la montaña y yo tuvieramos que conocernos, tocarnos, olernos, sudarnos, desgastarnos, sin equivalencias. No era una cuestión iniciática, habia estado antes ahí.
De todas las piedras del camino, solo una, esa. La vi tirada ahí. Una piedra en mi camino. Acordarme de quien era antes. La piedra me estaba mirando, ahi, desde el borde del camino, marcando un hito, un descanso, ahora.
Mirando al piso vi que mis zapatillas, un par de viejas zapatillas de puntera de plástico blancas y suela de goma roja, estaban por deshacerse. Apenas les quedaba el mote de zapatillas por estar cubriendo los pies con una buena ayuda de unas medias de algodón mas propias para una clase de gimnasia que para andar gastando caminos barrosos por los alrrededores de Ollantaytambo. Mi aspecto no era mucho mejor, pero el tiempo apremiaba y quería bajar luego por los túneles de la ladera del este, pasar bajo la selva y llegar al río. Los túneles llenos de tierra antiga, milpiés, arañas, opiliones, gusanos y un barro suave y perfumado. Alvar Mayor, Aguirre, olor a historias de hace tiempo.
El café está listo, venís?.
En un rato. Dejalo en la cafetera para que no se enfríe.
Voy a tomarme el dia para pensarlo. Si, ya se que no es mi estilo pero siento que asi la cosa no va, me falta el aire.
Escucho la puerta de la calle antes de salir del baño con una nube de vapor que se vuelca sobre el pasillo, el silencio de una casa sola, los ruidos breves de la calle, gente que conversa a veces en idiomas extraños, no que dicen. Extrañamente no hay otros ruidos, el tiempo se ha parado y la gente de la calle es la única que sigue su rutina. Yo me cansé. Basta.
Mejor la soledad, saber que estas sin nadie mas, sentir que no van a escucharte, a rozarte, a mirarte, mejor así.
El te verde que puse a calentar hace unos minutos ahora se quema con un humo azul y un olor a pastos de campo. Pensé en el comerciante del puesto en la feria ambulante que vendía infusiones, un hombre pequeño, cobrizo, de frente ancha, ojos oscuros casi rasgados, el pelo algo largo, peinado tirante hacia atras de las orejas y la nuca, brilloso, chaleco tejido, camisa y pantalon de una tela basta y casi áspera de tan oscura. Pocillos y bolsas con hierbas, polvos, piedras y hebras de colores indecisos o brillantes, se extendían por toda la mesa que, aunque breve parecía tener todas las respuestas para los pocos males que nos azotan en este mundo. Te verde para el cansancio, el estrés y el estómago, dijo con voz de quien sabe y así lo acepté. Para que comprás esas cosas, te van a arruinar el estomago en el mejor de los casos hubiera dicho mi abuela si estuviera todavía viva pero no. La ollita de enlozado blanco ahora lucía una veladura en sus paredes y unas manchas extrañas en el fondo. Se leerán las manchas de recocida como las borras del café?, no lo sabía entonces ni lo se ahora pero alguíen habra que sepa ver en los rasgos, las señales y en las señales lo que importa por sobre lo que interesa. El amor por ejemplo es una cosa irrelevante que preocupa a casi todos, aún a aquellos que solo se preocupan por hacer dinero.
La salu, el trabajo, la amista, son cosas importantes, el resto esta en el destino de cada u, vos por ejemplo, un sin destino, tenes que cuidar de esas cosas importantes, porque tenes pocas y esas no vuelven.
La abuela era un fenomeno pero por suerte, leia muy mal el futuro, casi tan mal como yo, casi tan mal.
Desde el jardin podia ver a los obreros colgados como arañas de la estructura del edificio vecino, desde la casa, solo podía imaginarlos, naranjas y azules, aplastados sobre una pared a medio construir, a los gritos, sucios, sudando, cansados.
Que será importante para ellos?, la resistencia de la cuerda que los sujeta a la vida?, el punto de la mezcla?, la canción del chamamé que agota la radio?. Lo importante parece que pasa rápido, se tuerce y transforma y deja de ser importante justo cuando dejamos de prestarle atención. Pero lo peor es cuando empezamos a extrañar aquello que nos fue importante, ahi no hay nada mas que decepción y a lo sumo una pizca de comunión.

domingo, 26 de abril de 2009

Epilogo

Un liquido carameloso brota del pico de la cafetera. Las dos pequeñas tazas verdeagua tienen un ondulante dragón adivinandose en su superfice sin asas, sin plato, listas para dar cabida al café aromatizado con cardamomo que Cza gusta de preparar cuando quiere agradar.
Len está al otro lado. Está vestida peculiar. Un saco de tela de aguayos que encargó a una modista del barrio donde vivió en San Francisco, de colores morados, terrosos, andinos. Una camisa algo arrugada con flores verdes, amarillas, como dibujadas con los óxidos de la misma montaña. El humo del café caliente empaña sus lentes.Tiene cara de sueño, sonríe, como siempre.
En la cocina, en torno de la mesa de madera oscura, a la luz del sol de la media tarde que le dá a este abril algo del calor que el aire ha perdido, se encuentra para conversar sobre el legado de Oto S Bach. Muchas veces lo han hecho en los últimos años.
- He escrito algo nuevo, me gustó, tenés que leerlo. Dice Len como pidiendo opinión.
Cza, no espera un segundo para disparar una respuesta. No quiere menospreciar el texto que aún no ha visto pero ya tiene una decisión.
- Ya tengo escrito el final. Es mentira, él lo sabe. Sabe que en el viaje desde Corrientes una historia se coló en su sueño y lo despertó. Siguió el hilo y supo que ahí estaba la solución de todo lo intentado, que no debía buscar más. Cerrar el relato y abrir otro, solo de ser necesario, antes de que todo se embarrara y tuviera que escribir un final argumental como matar a Javier o que ese personaje contara su final. Un giro tal vez hábil pero débil y él no quería un final así. Creía que Len tampoco. Era posible que a Oto S Bach no le importara; como tantas cosas por las que nunca había demostrado un interés consistente. Todo lo que había iniciado parece que ahora se desvanece en el aire penso en un giro Marxista.
- Si?, tenés que contarme. Un poco curiosa pero decepcionada.
- Dejame que te cuente algunas imagenes...te acordás del Maestro Po?
- Claro, como olvidarlo, pequeño ...
- Je, para la gente con buena memoria, la historia es un camino de pasiones y sorpresas, para nosotros, es un fuego de artificio con momentos luminosos en una larga y pacífica noche oscura y sin estrellas.
Mira, sabe que voy a disparar y espera.
Te acordás de la escena del guijarro?
- To take the pebble and run
- Contamela,vos
- El aprendíz llega ante el Maestro y este le dice, Puedes tomar el guijarro de la palma de mi mano. La piedrecita está allí, justo a su alcance, el es mas joven, el maestro es ciego. Cómo podrá vencerme?. Pero una y otra vez, el Maestró Po abre la mano después del intento y allí está el guijarro, en el mismo lugar que siempre. Hasta que al final, el aprendíz logra su cometido y parte como nuevo maestro, piedra en mano.
- Has pensado en la piedra?
- Si, hasta he intentado sacarsela a otro de la mano, a veces gano otras no.
- No has pensado.
- Como?
- La piedra no es una piedra común, es la carga que llevamos al aprender, es el lazo que creamos al conocer, pero fundamentalmente es eso que una vez que cambia de manos debe empezar de nuevo en otro lugar, en otro aprendiz. No lo explique bien pero pensaba en eso cuando supe del final del relato. La piedra a pasado de mano.
- Varias veces quisiste cerrar el proyecto, que te hace pensar en que eso es así ahora?
- Nada.
Bebe un sorbo de café. El cardamomo era fresco y se cuela como si un jazmin hubiera abierto en el jardín cercano. Mira sus manos, las vuelve de arriba hacia abajo, mira las uñas cortas, las grietas de la piel. Todo parece estar bien.
- Algo pasó?.
- Viste mis manos?
- Si
- Y?
- Nada en particular.
- Están sucias de tinta, se han manchado tratando de terminar con esa historia.
- Bueno, parecen limpias ahora. Lo mira preocupada, su rostro se ha ensombrecido.
Cza tiene ahora esos pinchazos en la retina que explotan en su conciencia, dolorosamente. Ve a Javier, está meditando sobre una leve loma en medio de un claro soleado del bosque. No lo ha visto. El aire se detiene en torno a una persona que medita, no se percibe respiración alguna, ni murmullo. Está solo. Se arrodilla a su espalda y susurra:Death fly. Javier abre los ojos y cae levemente sobre su izquierda en una suave contorsión. Cza guarda su mano en el buche de su buzo canguro, se levanta y se disuelve entre las personas que caminan y corren.
- Estuve corrigiendo el texto de Chen...
- Chen?, no vale la pena
Al chino lo encontró en la casa del Arroyo Doña Flora, un riacho escondido entre la selva marginal y los arrabales de la Ensenada. Chen lo vió antes de que estuviera cerca y corrió, corrió desesperadamente. Unos perros le salieron al paso pero siguió corriendo, saltó un zanjón y quedó resbalando sobre la empinada otra orilla.
- Porqué lo mataste a Siki?
No hay respuesta, el cuerpo se queda allí, quieto, sin razón alguna. Lo doy vuelta. Un trozo de metal abandonado le ha atravezado el pecho como una hoja de hierba. Está muerto.
En el zanjón algún vecino ha dejado un bote breve, una especie de kajak amarillo. Bajar el bote al agua, sin ruido, sin pausa. El zanjón se abre al Doña Flora. Sobre la orilla descubre una ceremonia, dos mujeres, ni jóvenes ni adultas, una más baja que la otra, vestidas de colores claros, celestes y naranjas están mirando un grupo de músicos que comienza a tocar furiosamente.
Un poco más alla, tres ruidos sordos lo sorprenden. Algo cae al agua, no se distingue todavía, está mas allá de la curva del arroyo. Entre los árboles, la figura redondeada del Gallego.
- No podía dejar que los personajes se me escaparan, que hicieran lo que no quería. No me gustan los personajes autónomos...
- La revolución de los personajes, un Pirandello ...
- No, no. Preferiría ahora conversar sobre Maryland, contar otras cosas. Suena cansado, el café se enfría, tintas las manos.

domingo, 12 de abril de 2009

Venus me guiña un ojo

Venus me guiña un ojo. Salgo al balcón y Venus me guiña un ojo. Bella, ella, bella estrella.
Como, mientras la miro a Venus, y pienso en que Fernanda no puede hacer un comentario antisemita en mi presencia, pero lo hace. Y nadie salta a discutirle, a pesar de que Juani me mira con cara de “Entendí. Tranquila, no saltes”. Y yo no salto porque estoy podrida de saltar por las discriminaciones de mierda en las que me siento discriminada. Para las minas –y muchos de los tipos de mi edad- soy una judía puta, por decirlo rápido. Cuando se ponen homófobos me resulta relativamente fácil salir a refutar leyendas, pero cuando se ponen antisemitas y sexistas me resulta más difícil. Espero que alguien salga a defender posiciones en abstracto, pero eso no sucede.
La Negrita sigue comiendo y mirando a Venus, y un poco más lejos mira a la luna que ya está menguando. La Negra es judía, negra, marxista y un poco puta. James Baldwin, el escritor norteamericano, decía algo parecido acerca de sí mismo: que era la síntesis de lo discriminable. Pero lo que le jode es que gente cercana diga con naturalidad que alguien es judío, dando por sentado que ese es un dato negativo acerca de una persona. Y que nadie salte a poner los puntos sobre las íes. O que una mujer es una puta sencillamente porque maneja su sexualidad con cierta libertad, sin preguntarse demasiado si está “construyendo una pareja”. A la Negra no le interesan las parejas. Hace un tiempo que lo único que espera es un poco de paz y alguna alegría de vez en cuando.
La Negrita es mujer, negra, judía, marxista y un poco puta. Muchas veces ha visto en los ojos de otras mujeres el juicio acerca de cómo ella maneja su sexualidad. Hay algo que en su entorno parece ser naturalizado: la Negra viene de una familia de clase media baja. En su casa no había libros, ni discos, ni se iba al cine. La abuela paterna había sido criada en la casa de un político radical y del abuelo no se hablaba. Había un apellido que bien podía pensarse que era un invento de la abuela, pero de ese señor no se hablaba. El padre de la Negra creció en la ambigüedad de la casa grande, del amor irrefrenable de las hijas adolescentes del político por ese niñito llegado no se sabía de dónde, pero ese niñito no tenía los mismos derechos que ellas. Mientras fue un bebe era mostrado a las visitas, pero cuando creció su presencia morena dejó de ser vistosa. Y quedó relegado a la cocina.
Pasaron los años y el padre de la Negrita se casó con la hija menor de un judío errante, de un cuéntenik pobre y temeroso de dios. Y así nació la Negra, que es mujer, negra, judía, marxista y un poco puta. La últimas dos características por elección propia.
La Negrita, entonces, mira a Venus y a la luna menguante mientras se siente poca cosa. Se acuerda de la mirada de Laura ese día en lo de Javier. Se acuerda de Fernanda diciendo "Claro, es una judía", de aquella mujer platinada y neurótica que la tiene podrida. Y se acuerda del Carli diciéndole que si no dice lo que la hincha va a explotar. Pero ella se siente poquita cosa y teme que si dice aquello que la hincha va a ser menos todavía.
La Negrita lee con voracidad porque quiere recuperar el tiempo perdido durante la infancia. Cuando entró al colegio secundario -a ese colegio elitista y tradicional al que todavía no sabe cómo entró- se dio cuenta que todas las cosas que ella sabía eran consideradas mersas, y que ella no sabía de qué hablaban sus compañeros. Para colmo era negra y judía, y no sabía cómo había que vestirse para ir a ese colegio tradicional y elitista. Ella era una chica morena, alta pero menuda, que en primer año empezó a echar lomo. La despreciaban porque era negra y judía, pero progresivamente la empezaron a mirar con admiración -piernas largas y bien formadas, culito respingado y un par de tetas no muy grandes pero paraditas.
Pero ella no quería la admiración por el cuerpo que estaba echando. Ella quería compartir esos códigos que desconocía y ahí se puso a leer como una posesa, y se hizo marxista.
El primer tipo con el que se encamó era uno de los militantes más refulgentes del colegio. Ella estaba en segundo año, él en quinto y era alto, rubio, de familia bien platense y hasta hacía poco tiempo sólo se interesaba por el rugby, las Fred Perry y el qué dirán. Casi súbitamente se había politizado, como se decía en esos tiempos, y la Negra, con sus pilchas de barrio y sus ojos admirados, era una forma de acercarse al Pueblo. El Lince no contaba con que la Negra era judía y vorazmente lectora. No contaba con que ella era la que, a pesar de sentirse poquita cosa, podía darlo vuelta como un guante cuando discutían de política. Ella lo desarmaba desde su sagaz ingenuidad. Él quería encuadrarla en la orga, pero ella era demasiado librepensadora para esas cosas, y demasiado marxista para el peronismo. Ella se sometía desde el amor incondicional, pero se rebelaba desde los conocimientos recientemente adquiridos.
El Lince ... Alberto ...
La Negra ya no come, pero sigue tomando vino tinto de su copa. En realidad de la copa de Laura, que le prestó la casa por unos días porque se fue por laburo a Guatemala. A la Negra le gusta la casa de Laura, aunque Javier insista en que parece una escenografía vacía. Y la Negra le agradece a Laura la oferta, hecha con todas las delicadezas del caso, de cuidarle las plantas durante el viaje. Laura sabe que la Negra malvive en una pieza de la casa de Gabriel y que unos días en su departamento son una especie de vacaciones. Laura le deja una caja de buen vino y la heladera llena de quesos, fiambres, aceitunas, tomates, frutas con la precisa indicación de que beba y coma lo que se le antoje.
¿Por qué la cabeza se le divagó hacia el Lince? Hacía mucho que no pensaba en él. Tal vez porque fue la primera persona que la trató de puta cuando ella se tomó las mismas libertades que él se tomaba y se pasó toda una noche de charleta y bailongo con otro tipo mientras él misteaba con la rubia de la UES de Liceo. O tal vez fue porque se pasó gran parte del fin de semana leyendo algunas de las biografías de jefes montoneros que encontró en la biblioteca de Laura.
Sigue Venus, roja, guiñando los ojos. La Negra sabe que es un planeta pero prefiere pensarla como si fuera una estrella. Se le escapa una maraña de recuerdos.

sábado, 28 de marzo de 2009

La ceremonia

Hacía mucho tiempo que no residia en el país pequeño. Me habia ausentado por las razones que ya todos conocen y que no vale la pena abundar porque no vienen al caso.
Uno sabe de antemano que muchas cosas que al volver no están como debieran, como las habiamos dejado antes. Salvo en algunos lugares. Porque?, es obvio, alguien se quedó y metió mano.
Cuando llegué, el gallego estaba solo. Vive en un lugar retirado del centro, en una casa pequeña y oscura, con una construcción al fondo amplia y luminosa, como queriendo marcar un contraste. Para llegar ahi hay que pasar por el agua. Al borde del agua estaba el Gallego.
- Como estas?. el gallego sigue siendo un tipo de gestos breves, económicos. Un movimiento de la cabeza, un leve ademan con la mano libre es lo que hay que esperar.
- Che, recien llego y tanta formalidad?
- Huy, flaco que haces, tanto tiempo,disculpame, pense que era Gustavo.
Miente. El gallego sabe desde siempre quien llega, los presiente antes, mucho antes que las personas encuentren la calle, el timbre y llamen a la puerta. Una puerta gris, metalica, alta, cerrada.
Nos abrazamos como siempre. El dice que es un tipo sensible y que yo soy un aprovechador de oportunidades.
- Estabas esperando a
- Gustavo y el resto, no se cuantos vienen pero seremos varios, porque no te quedás?
- Claro, a eso vine. Hacemos unos mates?
Hacía tanto que no tomaba unos mates asi, entre amigos que no podía esperar. Afuera, en la oficina o en el departamento de las Carolinas yo era el unico argentino, ni un uruguayo cerca me dejaron, solo Lucía que no toma mate ni muerta.
- Ya, no te animás a hacerlos vos, te acordás como hacerlos no?
- Si me voy a acordar?, Como de la vez que saltaste por la ventana
- Ja ja, si, que loco
Me sigue pareciendo extraño que un tipo que siempre entraba en situaciones estrafalarias con la facilidad que dan pocos años de experiencia, hoy sea un tipo no diría calculador pero sí, indescifrablemente contraído.
Entré a la cocina. Una cocina de tipo que vive solo, cosas aquí y alla, una cierta limpieza que se asocia a la pereza.
- Tenes agua buena?
- Sí (grita desde el patio) usá la del botellón, la otra no sirve.
Había aprendido a preparar el mate cuando tendría unos 7 u 8 años pero ese momento no cuenta, la ceremonia del mate la empecé a conocer bajo la guía de mi hermano mayor y la perfeccioné con los años. Mucha gente ha oído o conoce la ceremonia del té, el mate tiene también su propia ceremonia y es una especie de ritual.
Eduardo, el padre de Raul, un amigo de la adolescencia era químico y ahbia hecho un estudio sobre la calidad de la yerba, de la infusión y del proceso que entre nosotros conocemos como "el lavado del mate".
- Che lo viste a Raul?
- No. Hace mas de un año que no lo veo
- te acordas de la historia del mate lavado?
- maso
- Sí, te acordás que tenían en el laboratorio una llama que calentaba la pava en 7 segundos y medio, que hacían bubujear oxigeno en el agua hirviendo y el mate no se lavaba?
- No, pero si vos lo decís.
El mate se lava, es decir deja de entregar su sabor porque el agua pierde sus gases al hervir, casi todos piensan que es por la temperatura, porque se quema pero no. Solo los amigos de Eduardo saben eso.
Apago el fuego y saco la pava, la yerba, el mate y la bombilla al patio.
- Las servilletas para qué?
- Ahora vas a ver, tranquilo.
Pongo en el mate parte de la yerba, casi hasta las dos terceras partes. Tomo una servilleta de papel, la doblo.
El gallego me mira como si hubiera traído del extrajero una fórmula secreta para hacer lo que el hace 2 o 3 veces al día.
Cubro la embocadura del mate con la servilleta y lo doy vuelta, lo sacudo cuatro o cinco segundos, no mas.
- Ahh
- Te acordas ahora?
Inclino el mate y dejo que la yerba caiga hacia un lado, el hueco queda ahora arriba.
- Así el polvo queda arriba y los palos abajo. Hacen de filtro.
Dejo caer el agua, solo un poco en un hilo finito como una lana blanca. No lo lleno.
- Y ahora, que esperás?
- A que la yerba se hinche. Al tiempo, meto la bombilla y aprieto con ésta la yerba sobre sí misma.
Agrego más agua al mate. Cebo el primero. Lo tomo. Está fuerte, no tan fuerte como esperaba. La yerba del gallego es, como decirlo, no es la que prefiero.
Limpio el extremo de la bombilla con la servilleta y lo cebo.
- Tomá.
El mate gira hasta que la bombilla señala al gallego. Chupa
- Muy bueno. Ahora decime, me hacés un favor?
Lo sabía, el muy turro lo sabía. Asentí
- Hay un tipo, vos lo conocés, Siki
Trague saliva, Siki era la unica persona que había visto desde que habia llegado. Era mi psicólogo de toda la vida, 26 años de terapia, era casi de la familia.
Me devolvió el mate y eso me sirvió para concentrarme en algo, poner mas agua, girar el mate, limpiar la boquilla, chupar, el arte de cebar.
- Me esta jodiendo el negocio
Negocio?, el gallego era muy particular para sus cosas.
Yo miraba la embocadura del mate, cómo el agua limpia se transformaba en esas burbujas espesas y verdes que brotaban quien sabe de dónde. El mate, la calabaza estaba caliente y suave.
El gallego tiene un negocio. Siki le está arruinando el negocio. A mi me están arruinando el mate. Le alcancé otro mate y esperé a que se decidiera a hablar.
El gallego mordía con cierta ansiedad una galletita de arroz. Tosió, se zampó el mate de un saque y me miró. En esa mirada sentí una calma profunda, era una mirada pensada, hecha sin intención, era una mirada para dejarte clavado donde estabas. Yo sabía que alli, dentro del corazón de esa mirada estaba como un clavo sangrante eso que me había atraído allí justo ese día.
Si me levantaba y me iba, dificil que pudiera volver algún día y yo lo apreciaba al gallego. Si me quedaba, podría tal vez eludir vaya uno a saber como lo que el gallego estaba por tirarme encima.
Me hizo recordar del mate en las sierras altas, la puerta que deja paso a la patrona, la patrona que trae una bandeja larga, demasiado larga para ser cómoda, con el mate, el pote de la yerba, la pava, un plato, una servilleta y la cuchara. Ella cebando y entre cada cebada un poco de yerba que se cambia, un chorrito de agua caliente sobre la bombilla, la servilleta que limpia para el próximo beso. Todo hasta que el plato se llena. Ella no habla, no toma ni un mate. El silencio llega hasta todos aquellos familiares que se atosigan en la cocina. Tras la puerta cerrada.
De a poco fueron llegando los otros, nunca en silencio, siempre guardando las formas. La ronda del mate se fue ampliando y a cada uno de los que llegaban, recibían la cebadura como si se les autorizara a hablar a contar su historia.
El mate es así lanzadera de telar donde las mentas de cada uno forman una urdimbre de la que no escapa hilo alguno. No hay continuidad inmediata, no sigue una anecdota a la otra, pero al final uno puede adivinar algunas cosas que se le dicen a él y solo a él y nadie más. No es algo privado.
Ninguno en la ronda, de los que estabamos desde el principio sabía del próximo comentario ni tenía porque discutir con el que conducía la palabra, por lo menos hasta que el mate lo habilitara.
- ... tengo, tengo que contarles algo. Dijo Gustavo quemándose el labio con la bombilla.
Hice un contacto, un contacto con una ingeniera, tiene obras en la Patagonia.
Estaba el viernes pasado en casa, distrayendo el tiempo con mi perro cuando sonó el telefono. Me puse en camino, me levanté y veo por la puerta que da a la calle que un auto, un citroen 2CV, esos insoportables y rebotones grises con capot acanalado y techo de lona negra. Increíblemente negra a pesar del polvo del camino pensé. Se detuvo justo enfrente a la puerta, anticipando a una visita inesperada. El telefono dejó de sonar.
El mate volvió y la conversación pasó a Javier, como la visita de un sueño, pasa y apenas se queda un momento en la memoria.
- Tengo una foto, una de esas fotos en blanco y negro que eran tan frecuentes entre nosotros en los 70s. La veo siempre que voy al piso de Libertad, en la foto, un árbol se agita como bandera delante de una pared de hielo. Imagino el hielo azul, aunque la foto es gris, gris como el citroen que se llegó hasta allá e improvisamos como mojón de una travesía inacabada.
Está muy bueno este mate, realmente muy bueno.
La servilleta roza la punta de la bombilla de nuevo, se gira para dar paso a la yerba seca, sin usar que quedó del otro lado. Cebar, tomá.

martes, 24 de marzo de 2009

ella, la muerte

No hay cuerpo. No hay cuerpo muerto, pero hay asesino. Esa es la clave. ¿Cómo encontrar al asesino cuando falta el cuerpo del delito?
Es tarde. Vuelvo a casa después de un día demasiado largo. Me duele la cabeza desde hace muchas horas y ya sé que si me acuesto así me voy a despertar con más dolor de cabeza. Es como si dormir con dolor de cabeza lo instalara definitivamente. El dolor sueña.
El cuerpo muerto habla. Eso decían las novelas policiales que leía en lo de Kike y en lo de Monona durante los primeros años de la dictadura. El cuerpo del delito era siempre clave para descubrir al asesino. Siempre estaba allí, sobre una alfombra de un castillo en las novelas inglesas, sobre una cama anónima de un cuarto anónimo de hotel en las norteamericanas. El cuerpo muerto con una herida de bala, o con 33 puñaladas. El cuerpo muerto y desnudo de una mujer joven y bella, o el de un viejo linyera cubierto por capas sucesivas de ropa , vieja también.
Mejor no me acuesto. Mejor espero que el dolor de cabeza se vaya. Pero cómo lograr que se vaya cuando hace varios días que no relajo la espalda, y para colmo tomé vino y champagne en el asado de mis compañeros de la primaria. Digo -pienso- mejor no me acuesto y al mismo tiempo me desvisto y me derrumbo sobre la cama porque mi cuerpo no da más. Porque estoy deshecha. Me duele la cabeza y puedo sentir el punto preciso de dolor en la espalda que es el origen del dolor de cabeza.
Parece mentira, parece un cuento malo esto de estar buscando un asesino sin tener el cuerpo muerto. ¿Cómo se llamaba esa novela del Séptimo círculo en el que dos personas se encuentran en un tren e intercambian sus crímenes, es decir dos desconocidos que deciden que el único modo de cometer el crimen perfecto es que no haya ningún vínculo entre el asesino y su víctima? Este asesino es así. Mató a alguien y nos sustrae el cuerpo, y nos borra los lazos que lo unen a ese cuerpo muerto -y a esa víctima, su víctima.
Ahora el dolor de cabeza se está desparramando y al mismo tiempo, se está definiendo. Duele, que es su modo de vivir, desde la ceja izquierda hasta la nuca. Atraviesa, como una lanza, las distintas capas de tejidos duros y blandos de la cabeza. Se define y gana en identidad. El dolor es él mismo.
Pobre cuerpo muerto que además de muerto desaparece. ¿Qué le hicieron a ese pobre cuerpo muerto?

lunes, 23 de marzo de 2009

Rayuela

La luna bañaba la habitación como si fuera mediodia. Como si fuera mediodía?, pero si es mediodia!, que pasa.
Cierro los ojos y veo, veo la habitación bañada de luz, una luz intensa, amarilla, luminosa, una luz puede ser luminosa?. Creo que si. Hay unos pocos muebles pero parece una de esas salas marroquíes, de abigarrados diseños que nunca pero nunca parecen desarregladas o vacías.
- recuerdas el olor del te?.
Pienso, me dejo llevar, imagino el aire sudando desde la ventana, hace calor, un calor pastoso, el aire suda, moja el vaso. Veo ahora el vaso, es pequeño, facetado color esmeralda con una medialuna de limon atrapada por el borde.
- menta, es menta fresca.
De golpe me acuerdo de Azucena, una figura aceitunada, de pelo lacio apenas ondulado, delgada y graciosa. Ella trajo la menta a casa cuando yo apenas trepaba a los arboles con alguna destreza.
La menta era verde, verde oscuro casi azulado, algunos tallos casi rojos o violaceos. Trajo la menta para traernos su manera de ver, de saborear, de ser. Un día sin que quisieramos darnos cuenta estaba ella enseñandonos a tomar la carne cruda entre los dedos, mezclar las especias, la menta, nuestra menta picada, el trigo burgol. La menta vino tambien en una macetita de barro cocido y alli se quedó, al lado del cantero en el cual yo sembraba tomates, maiz y otras cosas.
La menta renació en las manos de Lucia, se hizo té, se hizo tabule, se hizo el olor de la casa.
- que les pasa a tus manos?
La luz brilla y de golpe es como un relámpago, el olor a menta se ha hecho dulce, acerado, el aire pasa entre los dedos de mi mano como un arroyo de montaña. Tiemblan. Que es lo que está pasando?. Mis dedos vibran, me dejo llevar. Algunas hojas caen como si el viento las llevara, unas palomas tambien. Por qué?.
- Descansa.
Dejo caer mis hombros. Ya no me dejo llevar, me inclino un poco, puedo correr con facilidad, la luz brilla pero es de noche.
Duermo.
- como subes al cielo?
No se, realmente no lo se. No me lo he preguntado apenas si recuerdo del cielo ese breve paso de la piedra antes de caer afuera, Las baldosas son traicioneras.
- Hola
- Hola, estabas ahí?
- Nunca me fui.
- Que paso?
- Casi nada, te quedaste ahi, como si estuvieras en un trance, mirando el vacío, pero no fijamente, realmente mirando, a ambos lados, hasta diste unos pasos y tambien movias las manos y decias cosas. Me asusté un poco.
- Cosas?
- Si, pero no creo poder repetirte ni una frase, era un descuelgue total. Tomaste algo?
Hice memoria. Habia llegado tarde, no habia cenado asi que me hice un te, le puse jenjibre y menta, comi una rodaja de pan de centeno con mermelada de Calafate que Ayelen me habia regalado y nada mas.
- No, nada extraño.
- y como te sentís.
- cansado, cansado como si hubiera cruzado caminando el rio de la plata
- Mejor dormís y mañana vemos como estás.
ella lo recostó, le quito los zapatos, lo desvistió, el se dejo desvestir. Ya no le importaba nada.
la noche se cerro sobre el y eso que todavia era el mediodia.
Uno.
Para atrapar al asesino no se requiere carnada. No, ninguna pelicula o serie puede prescindir de esos trucos pero es solo porque el relato se los exige, las novelas casi no usan carnada. Yo no la usaria, seria deshonesto.
Por que mató?, no importa quien sino el porqué? el famoso motivo. Ojala estuviera Julio para decirme en secreto sus instrucciones para atrapar a un asesino. Lo primero es un asesino, sin eso no hay manera de atraparlo. Como si tuvieramos que dar cuerda a un reloj, sabemos con seguridad que alla al fondo esta la muerte, no una muerte cualquiera, una muerte personificada. Seria mas facil si tuvieramos el capitulo del manual que el asesino utilizó, pero no, nunca es tan facil. No podemos decir al asesino se lo atrapa asi, atrapandolo, pero desgraciadamente es cierto, no hay otra manera de atraparlo que atrapandolo. Hay investigadores que hacen esto o aquello y se pierden, al final ceden, deciden que no hay otro modo y lo atrapan. O no pasa eso siempre, que fue de Julio Lopez? no lo quieren atrapar, de otro modo ya lo habrian atrapado. Hay una sola excepción, tal vez dos: que lo hayan atrapado o que el se haya atrapado a si mismo, situacion esta rarísima y que lleva a desconfianza por lo cual suele ser liberado hasta que finalmente, lo atrapan.
Dos.
Piensa en esto: Que pasa cuando te duermes?. Uno sabe, es mas esta convencido de que al dormir unas pocas cosas siguen su curso solo para rellenar el tiempo que transcurre hasta que uno se despierta. Es en vano que nos despertemos varias veces en la noche, en cuanto abrimos un ojo, todo está alli, tal como lo hemos dejado.
Pero hay noches y sueños diferentes. El cuerpo se enfría.
Alguien me dijo una vez que la carne para que este tierna o bien se asa inmediatamente de muerto o debemos aguardar un tiempo respetable hasta que el "rigor mortis" cede definitivamente. En nuestras carnicerías se hace esto ultimo pero en el campo, lo opuesto. La carne no se puede guardar.
Alguna vez quise o supe saber que era eso del rigor mortis, "Once the heart stops beating, blood collects in the most dependent parts of the body (livor mortis), the body stiffens (rigor mortis), and the body begins to cool (algor mortis)".
La muerte es un proceso largo, el corazon se detiene, la sangre cede a la pereza, el aire se detiene pero hay mas, las celulas se resisten. Dicen que el cabello sigue creciendo muchos dias despues de la muerte y que los ojos ven las estrellas del dia en que se abrieron por primera vez.
La muerte no puede ser un sueño largo, no hay nada que reparar a no ser la unidad y la armonia del universo.
El sueño y la ensoñación. La piedra rebota y cae. Se detiene, se arrastra pero queda adentro.
tres
- es tu parte.
- no, no la quiero
En la television resuena, can t smile without you o algo asi. Es desesperante o risueño segun se lo mire.
- La vida se despereza en cualquier parte, no puedes impedirlo, mi amor.
Me dan ganas de viajar a alguna parte. De cerrar la puerta, de salir al camino, de.

viernes, 20 de marzo de 2009

En las nubes de ubeda

- Es que siempre piensas en que no se puede hacer nada, no vale la pena intentarlo, no tratas siquiera de mover un dedo, un triste y miserable dedo para cambiar las cosas!
Es facil, tan facil enseñarte tus fallas cuando no estás!.
- Decias?
- Nada, pensaba en voz alta, nada mas.
- No te entendí
- No tiene importancia, ya pasó.
- Cómo, recien llegaste y ya te vás?. La negra levanta sus ojos de la lectura, se baja los lentes casi hasta caer de su naricita afilada.
- Te pedí que no me arruinaras los libros!.
- Te los cuido, ademas este es de Laura y ella, nada.
A veces pienso como cuando tenía 15 años cuando Maquiavelo era una buena guia de conducta: cuando aquello que se conquista está acostumbrado a vivir en libertad, hay tres formas de conservarlo: destruirlo, convivir o dejar que sigan viviendo con sus leyes, yo he preferido siempre esta ultima pero he debido conformarme con la segnda ya que no he tenido nunca la valentía de dejar liber aquello que realmente me importa.
La conquista es muchas veces un acto inútil, un ejercicio ineficaz de tener aquello que no se puede tener, no importa lo que hagamos.
- Le pregunté adonde se dirige?.
Se que es ridiculo, pero recien a la tercera vez pude descubrir la mirada impaciente del conductor del taxi. Probablemente hayan pasado un par de minutos.
- si?
- Va a alguna parte?
- al aeropuerto
- Cual?
- no el que esta frente al río, el otro
- Pistarini
- No conozco el nombre.
Por fin el taxista se declaró vencido, sintonizó una radio uruguaya y arrancó.
- Dejeme en la esquina por favor
- No iba al aeropuerto?
- acabo de recordar que no viajaba hoy. Cuanto le debo
- cuatro pesos
- si solo cruzamos la calle!
- bueno, al aeropuerto le habria salido mucho mas caro, piense si se hubiera dado cuenta al llegar.
Ante esa logica indestructible le di diez pesos y le dije
- Guarde el cambio, disculpe eh?
- Sabe como volver?
- Si, cruzo la calle y ya está.
Los ultimos tres días habia vivido como en un extraño entumecimiento del alma, todo me rebotaba, vagaba sin destino y contestaba sin ton ni son. Esa llamada en el telefono me habia descolocado. Alguien sabía algo y me estaba tratando de apretar, de sacar, de enloquecer.
Llegue a casa y me saque toda la ropa. me puse una remera sin planchar y un sweter amarillo, unos calzoncillos, medias abrigadas y unos vaqueros. Puse la musica de Svart Kaffe y me fui dejando llevar hasta el sillón. El libro que habia dejado anoche a mitad de lectura seguía allí: Der Otto Bach confutionen.
Al rato me levanté, puse un agua a hervir en la pava y unas hojas de coca en un pocillo. El olor de las hojas, la risa que calla bajo la piramide. Río con fuerza.
El telefono suena. Lo dejo sonar, dos, tres, diez veces, luego para. El silencio es insoportable, solo las hojas de coca suenan en el agua hirviendo.
El telefono vuelve a sonar. Levanto.
- ah,ah, my god, ah
esta asi un largo rato. dejo el tubo sin decir palabra. No lo escucho.
Bebo mi coca, tengo el estomago hecho una ruina.
Vuelvo al telefono que ahora suena con un tuuuuuu.
Ha pasado. Que saben?.
Ahora no puedo ni sentarme a leer, me da en estos casos por caminar pero no puedo salir ahora, ahora no y entonces camino por la habitación como uno de esos leones de zoologico, buscando una salida que conoce pero no puede utilizar. La puerta está cerrada.
Suena de nuevo. Espero, suena dos tres veces, levanto:
-....
- Hola
- Hola, te llamaba para ver como estás. Es Laura, uf, es Laura.
- Llamaste antes,..., porque no llegué
- No, es la primera vez que te llamo, esperabas a alguien?
- Supiste algo de Gustavo?
- Está de viaje, a la Patagonia me dijo. Hasta el lunes no vuelve.
- Me llamaste?
- si, nos reunimos esta noche?, el maestro no está pero en casa hay algunas cositas para comer, nada especial.
- Quienes van? No estaba muy entusiasmado pero no queria quedarme solo esa noche
- todos, no se, no me confirmaron, ah, despues de las 8, tengo una entrevista con un investigador a las 6 y media y quiero llegar con tiempo para darme una ducha y arreglar todo. Podrás llegar antes y encargar unas bebidas, seleccionar la musica y todo eso?
- Si, va lucia?
- no le avise todavia, lo haces vos?
- bueno, sigue viviendo ahi en el pasaje?
- si, llamala antes, tenes el numero.
- claro.
- Un beso
- dale
Colgue pensando en el investigador.
- Che
- ah, sos vos, que paso?
- me quede pensando en el investigador, que pasa?
- ???
- me podes contar?
- desde cuando te interesan las cosas de la universidad?
- bueno, es que me pareció que, no se, no se que me pareció
- estas raro, venite esta noche y charlamos te parece.
- si, va el investigador?
- Y dale, no, no va, es un pendejo que esta empezando y me pidió que lo ayude con un tema de desaparecidos.
- te lo transaste?
- y a vos que carajos te importa!, no mezclo trabajo y sexo, drogas o lo que sea.
Yo ya sabia que era asi pero ahora que la habia hecho engranar era como que me habia sacado un peso de encima: Estaba de nuevo enfocado.
- la llevo a lucia entonces.
- tuuuuuu
A mi me da algo de pena que las mujeres me dejen colgado en el telefono. Bah, las mujeres y cualquiera.
El teléfono suena de nuevo. Una, dos, tres veces. Y de nuevo el estómago se estruja al ritmo de cada ring del teléfono. Atender o no atender, esa es la pregunta. Finalmente levanto el tubo_
- A vos te pasa algo?. Es la primera vez que me hacés una pregunta así sobre mi vida. ¿a qué viene todo esto? Sobre todo porque vos sabés que soy muy cuidadosa en las relaciones con mis estudiantes. Todos son mis hijos, y no se me da por el incesto.
Que habre hecho para que me trate así?. Pienso si tirar el telefono por la ventana pero no, es mucho trabajo. Ensayo una respuesta insipida:
- Nada, estoy un poco nervioso. No me des bola.
- Perdoname si te corté, pero yo también estoy nerviosa. Muchas presiones en el laburo. Yo me cuido con los pibes como de mearme en la cama y vos justo te ponés a desconfiar de mí. Dale, venite y charlamos un rato.
- Bueno, la llamo a Lucía y vamos para allá.
- Pará, ¿sabés algo de la Negrita? Estuve un ratito con ella porque quería leer unos libros y se los presté. Pensé que iba a llamar, pero no supe nada más de ella.
- No sé nada -mintió Javier.
tuuuuu
Laura se quedó sentada mirando el piso. No le había dicho la verdad, no le había hablado de las llamadas que había recibido en los últimos días.

miércoles, 4 de marzo de 2009

río pinturas

No era muy tarde cuando el le dijo:
- Esta noche, esta noche te voy a hacer el amor en sueños
Ella lo miró, hurgó en sus ojos y supo que en su leve sonrisa habia mucho de cansancio y pocas promesas.
- Yo también. Contestó y salió abriendo suavemente la puerta como quien no quiere hacer ruido para no despertar.
La habitación es una sala cuadrada, no muy amplia pero mucho mas espaciosa que los dormitorios de los departamentos a los que estan mal acostumbrados. Extrañamente, la cama esta en el justo medio del lugar y varios espejos, grandes, reflejan un interior vacío. En uno de ellos hay un mueble con espacio para colocar perfumes, cremas y pinturas, pero no hay nada de eso, solo un sombrero negro de ala corta, un jazminero sin flores, unas cuentas por pagar.
Otro de los muebles singulares que pueblan el entorno de la cama es una biblioteca giratoria. De madera clara, está repleta de libros de pintores, de pinturas, de tecnicas, de formas y proporciones.
Sobre un muro, una pintura sobre una tela sin enmarcar muestra una geisha japonesa con un ademán languido que indica a los que alli ingresan el reposo y la intimidad.
Recuerdo haber visto en la puerta una cruz, muchas personas vestidas de campesinos dispuestos en una cruz, alegres mientras unos pajaros azules se revientan contra el cielo. Cuando la puerta se cierra la cruz impide el paso.
tomandonos el tiempo necesario pero con una tecnica que sabe de economías de esfuerzo, nos vestimos de dormir y nos acostamos.
Ya no ilumina la luz el cuarto y su respiracion me indica que se ha dormido.
Sueño con las mil formas de hacerle el amor y no puedo conciliar el sueño, sonho meu sño meu vai buscar quien mora loghi, sonho meu.
Se podrá entrar en el sueño de otra persona?, entrar consciente en su espacio mas propio y libre. Me esfuerzo. La noche es muy obscura afuera, el silencio ha caido como un plomo y a veces siento que mi consciencia se pierde.
Me imagino dentro de ella pero no puedo penetrar su sueño. Su respiracion lenta y acompasada me es imposible de seguir. Me falta el aire, me desconcentro y sigo despierto en mi vigilia.
Tratar de dormir.
Afuera una rana indica que la sequia ha terminado. el agua ha vuelto y con ella los dias de humedad y sociego.
Mis manos son ahora como pinceles, me recuerdan a cuando eramos chicos y nos embadurnabamos con pinturas y grasitas hasta las orejas y llenabamos las hojas, las mesas, las paredes y las ropas de colores.
en sus piernas pinto y dibujo un jardin de calas de hojas verdes, azules y rojas, que florecen en sus muslos leves como su sueño. En su pecho, que sube y baja lento, una fuente de vidrio azul, que refleja los rayos de la luna y el agua que sube y cae desde ahí sobre sus pezones, cristalina.
En su espalda, siembro flores, como no me olvides y no me dejes que en la obscuridad brillan como estrellas vistas desde el desierto.
Solo veo la mitad de su cara, y pienso en un reflejo del sol del amanecer en la alta montaña, el viento vuela su pelo, una mañana de sol y me duermo.
-Estas despierto?
- Si, ya es tarde
- Si,
- No dormí bien, desperte unas 12 veces esta noche, las conte.
- Yo tampoco.
- pero soñe que te hacia el amor
- y yo soñe que me dejabas llendote con otras.
Una ola de calor se despertó alrededor de mi ambdomen, como si un cinturon de fuego me tomara de la cintura, sin quemarme.
- Se siente incomodo?
- No, es que me dió la impresión de un fuego en la espalda a la altura del ombligo.
- Fascinante, tiene usted el cinturon de chi muy evolucionado, lo sabía?
- No. Yo no llevaba ningun cinturón y aunque siempre hablaba de las cuestiones del chí nunca lo había sentido fisicamente.
- Digame si siente algo ahora
- La sensación de fuego va ahora por el lado externo del antebrazo...
- Ah
- y siento como un reflejo en el borde externo del dedo meñique...
El medico chino estaba trabajando en mi espalda, dolorida por tanto maltrato, escribiendo a toda hora.
- Tiene el chi estancado, ahora se va a sentir mejor. Acercando la moxa un poco mas de lo que quisiera.
- Espero. Entrecortado.
- Lo he quemado? retirando la moxa
- Nada que no pueda soportar. Tenia ahora la duda de que mi espalda fuera una especie de tatuaje o campo de batalla lleno de quemaduras y borrones de ceniza.
- El agua estancada, debe poner atención al agua estancada.
- Tengo una pecera
- yo tambien, no es a esa agua estancada a la que me refiero.
Pensé en mi vida, estancada entre lo pasado y lo que hubiera querido hacer
Todo parece estancado, no quieto, no muerto, no parado, estancado. Como un camino con puertas en sus extremos.
- como se verá un camino con puertas en sus extremos?. dije sin darme cuenta en voz alta
- no conoce ninguno?
A veces cuando estoy enchufado hablo en voz alta, tambien en la calle, en el micro, en la bici. Porqué?, no se, es parte de lo que hago sin darme cuenta, como cuando duermo que mi brazo se ubica como para defenderme de un golpe a los ojos. No hay golpe, por supuesto, ni nada ni nadie, pero el brazo va a parar ahi, si no, no duermo. Trato de buscar otra posición, los brazos laxos a mis lados,los pies extendidos, la panza chata que sube y baja, los ojos mirando el blanco del no pensar. Ni modo. El brazo sube y me cuida.
- eh, no, no creo. Usted si?
- no soy yo el que se pregunta eso, para mi no es importante, para usted parece que si.
- eso tampoco lo se, parece que hoy no se nada
- no se preocupe, empiece por las cosas simples, pequeñas, no trate de saber todo de golpe, por otra parte eso no le serviría de nada
- porque?
- tendrá que averiguarlo por usted mismo, pero para su tranquilidad, otros han estado en su misma situación
- y que les paso?
me miro, empezando desde el piso de madera machucada y poco lustrosa, desde el pie hasta la boca. se detuvo un momento y cruzando brevemente la mirada me dijo:
- algunos estan todavía alli,otros se han ido, otros han buscado otras preguntas. Usted debe aprender de si mismo. Piense en el agua, digame como es
Aguas!, hay miles, millones de aguas distintas, el agua de la canilla, amarga e incierta, el rio, es tambien agua dulce, el mar dulce pero no se puede beber y no se puede uno bañar en el pero comparado con el Ganges en Benarés, es agua pura, el agua de lluvia que se cae desde no se donde y te moja y te dice, estas aca, sos ahora, te mojo, te dejas mojar!.
Y el oceano?, tenemos tan pocas palabras para el, seguro que algun pueblo marino tendrá cientos de palabras distintas para cada mar como los Inoue sobre las nieves que para mi eran todas blancas pero de a poco he aprendido a verla en forma de polvo, de arena, de escarcha fina, de granos gruesos, caliente, fria, penitente, azul, rosa, sucia. En el mar, recuerdo mares azul verdosos como las hojas del cipres, azules y claras, cristalinas para ver los erizos chatos en el fondo como monedas gigantes y antiguas, y mares grises y tristes como cuando no sabía se me querias...
- me es dificil hablar del agua, me gusta nadar pero me canso pronto, me gusta beberla pero se me atora en la panza y duele, me gusta que me moje si no tengo frio...
- El agua es...?
- luna fria, silencio sonoro, un arroyo turbio que resuena en la noche, una lagrima que resbala por la mejilla, el agua es una mujer?
- algo importante para usted. Cuidela y aprendera de ella mas que haciendose preguntas existenciales. Y ahora, adiós, tengo que irme, enseguida.
Tome mis anteojos y los puse en su funda, mi abrigo y mi paraguas. Afuera amenaza tormenta y estoy de a pie. Hasta la parada del micro son tres cuadras. La puerta se cerró y entre en el camino.
De golpe me acordé del pobre y viejo Bilbo diciendo: este camino que pasa frente a la puerta de tu casa y te lleva hasta las casas de tus amigos, es el mismo camino que te lleva hasta el bosque oscuro y la montaña maldita!. Sería cierto?.
Camino por la calle empedrada. Odio los perros que amenazan desde la oscuridad con una mordida al paso. No llueve mas pero los charcos estan muy juntos y grandes.
Ahí viene el micro, no lo voy a correr, prefiero ir lento, llegar tarde a casa y hacer durar el camino, el olor a lluvia, sentir la corteza de los arboles humeda.
Por donde voy?, doblando la esquina.

sábado, 10 de enero de 2009

diâlogos capîtulo 5



"Negrita yace asustada, la hormiga se le durmió. -Dios ya no quiere que baile...- me dijo y me sofocó. ¡Vamos negrita, bailá hasta el fin! Vamos, negrita, hacelo por mí. La curva no se ha mojado, ni patinó mi animal. Morena, vi tu camisa mojada, secando y arrebaté! Fuera pechito dañino, milagro te hará cambiar, un dedalito de caña, soplada y este ritmo zumbador. Tum-tum te agita morena, tu cuerpo se impacientó. -¡Dios ya no me aguanta quieta!- me dijo ¡corre, corrida, apuró!. ¡Vamos negrita, bailá hasta el fin! Vamos, negrita, hacelo por mí".

- No se, pero tengo en la memoria una imagen de tu abuela vestida de lanilla y viyela, grises, ocres y nada blanco, negro o de color estridente como los que se usan ahora. tu abuela estaba en ese cuento del gato. la vida era diferente entonces.- vos que sabes, si no conociste a mi abuela- a tu madre y a matilde, ellas me contaron como se contaba antes que empezaban desde el principio no como ahora que te resumen una historia de 2 años en tres lineas y casi toda compuesta de monosilabos.Las historias empezaban asi como presentando a las personas, gustavo, el hijo de juana, esa la que se fugo despues con raulito el pibe que empezo a estudiar filosofia y cuando se caso se dedico a otra cosa pero ahora esta de nuevo tocando la trompeta, mal o mas o menos. ellos vivian en la casa esa de calle Alberdi y Olazabal, ahora hay un edificio feo alli, pero cuando Dora vivia, Dora era la madre de Juana, la casa estaba llena de flores y pajaros que cantaban. Exactamente como me imagino la casa de Aureliano Buendia en Cien Años de Soledad. La casa era la tipica o no tanto casa chorizo o medio chorizo como se las conoce. Una casa con zaguan y cancel, con jardín e invierno cerrado por una mampara de vidrios traslucidos y amarillos y violetas.Los ojos de Ana, la hija de Juana y, no recuerdo el nombre del padre, porque no estuvo mucho tiempo viviendo con ellos, estaba con la venta de merca, no se que, un dia se engancho con la Teresa y todo termino mal. Buen pibe, encaró por el camino equivocado...La casa tenía un primer patio con helechos enormes y begonias de colores rojos, rosas y verdes, un segundo patio con lirios de un violeta alilado que todavia florecen en mi jardin, por ahi (dice señalando un lugar afuera de la casa), y mas atras, el gallinero y la casita de las herramientas.El papa de Juana vino de Sabadell, cerca de Barcelona en España, era republica por entonces. Eran de una familia acomodada pero se vinieron en parte por la guerra en la peninsula y en parte porque el abuelo de juana se habia gastado toda la pequeña fortuna familiar.- era jugador- no, no laburaba, como no habia ingresos, la plata se fue llendo hasta que casi no queda nada. Tuvieron mucho dinero hasta que perdieron las plantaciones de caña de Cuba.- pero no pudo haber sido el abuelo, si la revolucion es del 59.- no, fue cuando cuba dejó de ser colonia española alla por los ultimos años del siglo 19.- perdieron todo- si. porque los movimientos obreros y opositores y los gobiernos titeres de los americanos destruyeron toda opción economica...
Tenian una criada, creo que estaba enamorado de ella, habia piel. Pero los descubrio el administrador un tipo de pocas pulgas, Luis Gelves, flaco, algo mas alto que los blancos españoles y un poco mas bajo que los americanos.El abuelo se iba por las tardes, a la hora de la siesta a caminar por unas arboledas silenciosas en el calor pesado de la isla, aunque las plantaciones estaban en la sierra y el aire corria un poco mas rapido.Don Luis permitia que se divirtieran con las mulatas pero no que se enyuntaran y cuando percibió que la cosa pintaba mal, se presentó cuando el abuelo estaba acabando y le espeto.- Espero que la hayas disfrutado, es el ultimo y dandose vuelta le dijo, no le dijo nada, le nego hasta la puteada, ni mascullo un negra puta ni nada. La redujo a la nada sin desperdiciar un solo gesto.Voy a llamarlo a Batista para que te lleve a la Habana, el sargento me debe mas de una y no se va a negar.Del lado del abuelo ni una palabra. Pensaba fugarse con ella en cuanto pudiera. Irse a Nueva York a cantar tangos que habia aprendido en sus ultimas vacaciones en Buenos Aires.
- Si, contaban las historias desde el principio. Y como en el principio fue el verbo las viejas se lo tomaban al pie de la letra y le daban a la verba que ni te cuento. No sé cómo hicimos nosotras para aprender a hablar, porque en mi casa todo el mundo hablaba muchísimo. Era una batalla por el uso de la palabra. En un momento me dí cuenta que a mi viejo no le gustaba la gente charlatana sino los callados que se quedaban escuchándolo. Pero del lado de mi vieja también, no creas. Dos potencias se saludan, dijeron los dioses cuando se conocieron mi viejo y mi vieja. Eso sí, buenos conversadores, muy buenos contadores de cuentos. Yo no sé si me acuerdo de mi abuela o de los cuentos que me contaron ellos de mi abuela. Conocer el mundo es una tarea difícil cuando ya te lo han contado todo. Pero del otro lado no sé nada, de Juana digo. Esa gente calladita que nunca dice nada. Esa era la gente que más le gustaba a mi viejo, porque cuando algo no se dice da para las más complejas fantasías. Y a mi viejo eso le encantaba, inferir de los silencios las historias más truculentas. Pero él nunca me dijo nada de esa gente. Raro.

jueves, 8 de enero de 2009

diálogos Capítulo 4


-¿Cómo te volvés?

- Caminando, está lindo para caminar.

-Pero se está por largar a llover, te vas a mojar

-Eso es lo que me gusta. Después de un día de tanto calor la lluvia sobre la piel me encanta. Y me gusta el olorcito a lluvia, que ya se está sintiendo.

-Pero es muy tarde, son como la 1 y media, y es día de semana. Gus, ¿no la llevás a Laura?

-No, no quiero que me lleven. Prefiero caminar un poco y en todo caso después engancho un taxi.

-Yo te llevo, Negra, dale.

-No, no. Me voy caminando.


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Camina por la calle y caen las primeras gotas. Son gotones que se evaporan antes de llegar al piso. El asfalto está tan caliente que ni siquiera se humedece con la lluvia. Camina y respira hondo. Camina y piensa en ese respirar que le trae recuerdos de otras lluvias y de otros olores a lluvia. Respira. Camina. Casi no hay gente en las calles. Algunos pibes aquí y allá, algún borracho que se tambalea. Camina a la noche por la ciudad vacía y piensa en que a nadie le parece muy normal que ella prefiera caminar sola a la noche por la ciudad vacía. Lo que también prefiere es que nadie se haga cargo de ella, que nadie se ocupe de devolverla sana y salva a su casa. Ella no necesita de nadie y tiene que demostrarlo todo el tiempo. Mejor dicho: ella necesita demostrar todo el tiempo que no necesita de nadie. Es una mujer sola y está acostumbrada -desde muy chica- a hacerse cargo de sí misma. Nunca la cuidaron demasiado y por lo tanto aprendió a cuidarse desde siempre. Respira hondo y piensa mientras camina. Pero mientras camina y piensa, también tiene los cinco sentidos alertas por si hay algo sospechoso o riesgoso. Y de golpe se acuerda de algunas cifras tremendas: las mujeres, y sobre todo las nenas, suelen ser víctimas de hombres cercanos -maridos, novios, padres, hermanos, tíos, amigos de la familia. ¿por qué tenerle tanto miedo a la calle si un gran porcentaje de los feminicidios y las violaciones se producen "en el seno del hogar"?

Y se acuerda de Louis Althusser, que cuenta en El porvenir es largo que una tarde estaba dándole un masaje a su adorada esposa Hélène en el departamento en el que vivían los dos y que repentinamente se dio cuenta que Hélène no se movía porque él la había estrangulado. Althusser escribe un largo libro autobiográfico para explicar ese hecho, y para sostener que él no es un inimputable. Que no tuvo intención consciente de estrangular a Hélène, pero que lo hizo. La mató, la estranguló, le quitó el aire con el que respiraba.

Camina a buen paso. Sigue caminando y ni busca un taxi. La calle la llama, el agua la llama, el aire la llama. Tiene miedo. Pero más miedo le tiene a ...

"Daiana Giselle García, de 14 años, vivía en General Roca, Río Negro. La asesinaron estrangulándola. Estaba embarazada de siete meses. En el abdomen dejaron escrito: “Te gané Juan, me la llevé yo”. El culpable habría sido su pareja, César Offidani, de 25 años, quien se entregó a la policía. A Roxana Edith Collado, de 37 años, de San Rafael, Mendoza, la mataron a martillazos. Su amante Luis González reconoció que la golpeó con un martillo porque ella se negaba a dar por terminada la relación, y fue detenido. El de Daiana y el de Roxana fueron dos de los 207 femicidios que se produjeron a lo largo de 2008. La cifra es espeluznante. En promedio, cada semana fueron muertas cuatro mujeres como consecuencia de violencia sexista, a manos de esposos, concubinos, parejas, novios o ex parejas, algún desconocido que ejerció violencia sexual o un familiar cercano (...)"

... más miedo le tiene a la intimidad de la casa que a la calle. Y se acuerda de que leyó por ahí que, en la Argentina, las mujeres corren más riesgo en la casa que en la calle.-A la marosca -dice el Tipo- esta mina está más loca que una cabra. ¿A quién se le ocurre pensar en esas cosas a las 2 de la mañana y por la calle? Leerle le mente es más aburrido que chupar un clavo. ¿Y para esto yo le vendí el alma al diablo? Oro por baratijas, o vil negocio.
...
La negra camina sola, por la vereda ancha de la calle del suspiro. Es de noche y aunque a mi no me guste, sale, mordisqueando el filtro del pucho sin bronca, con método. A la negra siempre el método la pudo, el que la quiera tendrá que ser muy metódico, es una mina bajo siete llaves.- pero con poca ropa- je, a veces, si, a veces- a los tipos solo les interesa eso- que. a vos no?- no seas guaso.- el pecado del cuerpo.- a vos no te miran por la calle como si te fueran a cojer con los ojos- a veces si. Se siente incomodo, no le gusta ser el foco de atención y ahora todos miran hacia el.- no seas problema de genero, escupe- callate, que te cayes ahora. Hay ahora algo de violencia en la conversación.. no existe eso, que vas a reivindicar ahora a las feministas- feministas o no, muchas minas se identifican con la mujer combativa.- parecen tipos- no necesariamente. Adonde iba, ... Negra!, esperame. No me escucha y se pierde entre las sombras de la calle mojada.Mejor me voy a dormir.La luz de la cocina tarda en encender, llueve pero no me he mojado, el tiempo es extraño.Levanto el teléfono, Negra estas ahí?Es inútil, el sueño no llega.
Ella sigue caminando por la ciudad totalmente ignorante de lo que genera. Misterios.La lluvia -piensa- es como una de mis historias de amor, porque promete pero no cumple. Se ríe mentalmente porque en los últimos tiempos sus chistes siempre son un poco amargos. Tan amargos que casi nadie se da cuenta que son chistes.Ha dejado de llover sin que el calor afloje demasiado. ahora anda por las calles del centro de la ciudad y se acerca a su casa. Abre la puerta y debe confesarse a sí misma que siente una especie de alivio de haber llegado sana y salva. En la vereda de enfrente, el puticlú está en su mejor momento. Piensa en las chicas y mira a los clientes que tocan el timbre de esa casa que , si no se está advertido, no se nota que es un puticlú. -Uyyy otra vez se viene la marosca del género, me caches -se dice el Tipo que sobrevuela la cuadra gracias a esa levedad que lo caracteriza- Esta seguro que empieza con el rollo de la dominación de género y de clase ...Mientras abre la puerta no puede dejar de mirar a la vereda de enfrente porque hay algo familiar en la espalda del cliente que toca el timbre en ese preciso momento.-Pero si es ...!! No puede ser!! Sí, es él! Soy una tarada, él mismo me dijo que le gustaban los puticlús, ¿por qué pensé que era una pose para escandalizarme? Entretanto el Tipo mira lo mismo, al cliente que toca el timbre, largamente conocido. Pero el Tipo no se sorprende.
Ascensor, y después la puerta de su departamento. Llaves, luces, laptop, música, vaso de champagne de las botellitas que tiene en la heladera para ella sola. Gasta mucha plata en bebidas porque está hecha una loca compradora de champagne. Tanto que no la entusiasma el vino tinto, que es lo que siempre le gustó. Ser moderadamente alcohólica es una de las enseñanzas más visibles de su madre. Y ser moderadamente exquisita es uno de los aprendizajes propios más visibles. Necesita un rato de soledad antes de irse a dormir. De soledad consciente para aclararse la escena de la vereda. ¿Qué es lo que le molesta tanto de haber visto a ese hombre tocando el timbre de puticlú de enfrente? ¿Es pensar en el hecho del sexo pago? ¿Es algo acerca de la cosificación del cuerpo? ¿Es algo acerca de la cosificación del cuerpo femenino? ¿Es que esa cosificación la cosifica a ella porque la cosificación de una es la cosificación de todas? Piensa que es casi igual que las relaciones materiales de producción. ¿Que la cosificación que se está produciendo en ese mismo momento en la vereda de enfrenta cosifica todas las relaciones que ese hombre tiene en la vida también? ¿O es sencillamente que no puede concebir que ese hombre pague por sexo? ¿O es que le resulta perverso y exhibicionista que ese hombre haya elegido el puticlú de enfrente de su casa?-Bueno, al fin –dice el Tipo que en un esfuerzo de producción logró levitar hasta es octavo piso. Parece que ahora va a salir algo un poco más interesante. Tiene alma, la Negra tiene alma! Detrás de las siete llaves había algo que no era el coquito traca que te traca. Aunque hay que reconocer que antes de admitir que tiene algo más que el coquito tiene que darle, traca que te traca, al coquito.Como si lo estuviera viendo, la Negra inicia un diálogo mental con el Tipo. Es que el Tipo le ha dicho alguna vez algo acerca de las formas en las que ella performa su femeneidad. La identidad es algo más complejo que lo que ella creyó toda la vida, porque tiene algo de agua que fluye, no es fija como pensaba cuando era chica y se repetía “yo soy yo”. -¿Y si yo tengo celos de la chica de enfrente? ¿Me gustaría ser la chica de enfrente y entonces todo lo demás es una paradita, una pose para esconder el miedo y las incapacidades?Y de golpe la Negra se acuerda de aquella vieja canción que cantaba la otra Negra: “cuanto trabajo / para una mujer saber / quedarse sola y envejecer”.
-y, de cuanto estamos hablando?De golpe el viento se detuvo en la calle, la negra sintió una gota de sudor recorrer el lado izquierdo de su espalda desde el bretel hasta la cintura.El bigote de gustavo temblaba como siempre que quería meter un bocadillo y no encontraba las palabras justas. Tiene ganas de ponerme un boleo en el culo pero intuye que lo que pasará después no le conviene. Gustavo es un tipo calculador, entusiasta de la plástica pero loco desde que lo asaltaron detrás de la estación del tren.- cuanto? insistí, quiero saber si valgo algo en ese campo.
- Malo, no puedo venderte lo que no quieres comprar!.- por qué no?, si te da igual que a la rubia de diseño de enfrente- tiene las tetas azules- si, a mi no me seduce pero de noche no se nota tanto- tiene cancer, se hizo las tetas y ahora tiene cancer- problemas del oficio o del genero?- basta!, creo que el sexo comprado no tiene el romance que creo que me hace falta- podría...Jose se despierta en el sillón de tres cuerpos donde había caído la noche anterior.- que escuchaste? sabes de que hablamos?- si, vos pensas que una puta no puede personalizar su relación- una puta cara conoce bien los gustos de cada uno de sus clientes...- no, son personas, a veces pueden tenerte afecto, conversar, armar una relación- con quien, con el cafisio!- no, yo una vez sali con una, Daniela, nos conocimos en un puticlu y nunca me quiso cobrar un peso.- ves negra, por ahí ni siquiera te cobro... pero me invitas a comer!.- idiota, no es sexorama.
Javier está en las sombras. Escucha sin escuchar, no ha dicho nada hasta ahora.- respeto y confianza, murmuraEl resto del grupo esta entre copas, humeando en la penumbra de una lampara muy bonita, de vidrio y bronce.- respeto por el otro, respeto por uno mismo, respeto por los que somos...Es una voz ronca que se pierde y se escucha de a ratos.Javier se levanta y le apunta a nadie,- aun pagando necesitas de la confianza, la tuya la vendes facil y esta mal pero la del otro es mas dificil. - pagas y ya esta, no me vengas con boludeces, apunta Jose- si te fuera tan facil no chuparias ni te fumarias para hacerlo, necesitas bajarte al minimo nivel de confianza.- Ja ja, respeto por una puta, son basura. Una basura muy necesaria debo apuntar pero de ahi a respeto y confianza, no se que entendes vos por eso.A javier no le gusta discutir, no le gusta ganar la discusion, no le gusta perder, es de libra y necesita de ese equilibrio precario de la incertidumbre.- el mundo cambia, las putas antes eran respetables, a las otras, directamente se las tomaba por decir una palabra pulcra, se las violaba todas las veces que se queria. No Laura?- Yo no tengo tu suerte y me conformo con la mia.El silencio se adivina detras de los redondos ojos de Laura.
A Laura le importa el equilibrio, aunque no es de Libra. No le sale nada bien el equilibrio, pero por una vez no quiso discutir, ni ganar, ni perder. Respeto y confianza, ella no sabe de qué se trata. No suele respetar y menos tenerles confianza a los hombres con los que se va a la cama. Es más, no le dan ganas de irse a la cama con los tipos que respeta y a los que les tiene confianza. Es la garantía que tiene de que, en un momento dado, ella va a salir corriendo -si el tipo en cuestión no ha salido corriendo antes.Piensa esas cosa mientras que, sin darse cuenta, alguna de sus personalidades ha decidido romper el silencio, a pesar de que se lo habían propuesto entre todas.
-Derecho de pernada, ni un mugroso puto peso les costaba a los tipos. Cuando pagaban era porque algo valía mucho.
-Ya salió, haciéndose la culta -dice Jose que anda con unas ganitas de pelear un poco, con Javier, con Laura, con quien sea.
-Carajo -dice Laura- golpes bajos. ¿es que se te acabaron los argumentos elevados?
Javier piensa: "Picaste, tiburón", pero se calla la boca y pone una cara de "Picaste, tiburón" ampliamente interpretada por los contertulios, bastante avergonzados por haber sido pescados in fraganti.
Laura lee en voz alta:"Un aborto inseguro se llevó ayer la vida de una adolescente en Santiago del Estero. Una semana atrás, una nena de 12 años quedó sin útero y sin un ovario por un cuadro similar en Mendoza. La ilegalidad de esa práctica médica hace estragos en la salud de las mujeres en el país. Las complicaciones por aborto son históricamente la principal causa de mortalidad materna. Las últimas estadísticas oficiales, a las que tuvo acceso Página/12, indican que en 2007 fallecieron por esa razón 74 mujeres en todo el país, mujeres que seguramente no pudieron pagar un aborto seguro en el circuito clandestino. En cuatro años –entre 2004 y 2007–- murieron 340, la mayoría de ellas de menos de 35 años. “Lo más terrible es que son muertes evitables”, señaló a Página/12 el médico Miguel Curioni, profesor adjunto de Obstetricia de la Universidad Nacional de Santiago del Estero e integrante del Comité Provincial de Monitoreo de la Mortalidad Materna. En Santiago del Estero, reveló, en el 2008 las muertes por aborto treparon a 7, según datos extraoficiales. “Estamos viendo los efectos de la falta de anticonceptivos que hubo en el último año, por el corte del suministro desde la Nación y la ausencia de una respuesta adecuada en la provincia”, advirtió el especialista"
Jose dice:
-Y yo soy el que da golpes bajos?
- Un brindis?
Gustavo abre la puerta de golpe y deja caer unas gotas del brebaje que lleva entre sus manos.- toma tu parte demonio y vete, toma tu parte demonio y vete, toma tu parte demonio y vete dice entre dientes mirando sobre su hombro izquierdo como si alguien viniera detras suyo.
La puerta se cerró y los que estabamos cerca solo escuchamos un arrastrarse quedo.
- Comentario obvio: cada loco con su tema. Dice la Negra asomada a la ventana y mirando a Laura.Nadie se había dado cuenta de que estaba allí, de que había entrado por el costado y de que uno de los chicos le había abierto.
La negra tiene los pies pequeños y da pasos suaves, cortos. Usa una especie de bata que le compró un cliente en el barrio chino de la calle arenales.Como la bata es de seda, se pega a sus muslos, su espalda, sus pechos como una pintura de flores rojas.
Solo ella puede entrar a una reunión de las nuestras así y ser invisible a todos. porque nadie levanta la mirada, la conversación no se detiene excepto para beber o fumar. Es como si no existiese.
La negra es una especie de sueño. Laura no puede dejar de mirarla. Nada de lo que se hace o se dice parece tener en cuenta la presencia de la Negrita, ni de lo que la Negrita dijo. Todo sigue como si la última presencia inesperada hubiera sido la de Gustavo tirando agüitas por ahí.
La Negra se acoda en la ventana y prende un pucho en silencio. Mira para adentro y la indiferencia general la humilla. No se da cuenta que es simulación. Los perturba de tal manera que ni mirarla pueden. En cambio Laura no puede dejar de mirarla. Y la Negra siente esa mirada como un reproche, aunque en realidad es admiración y hasta un poco de envidia. Se hablan con los ojos, pero ninguna entiende lo que la otra dice. Pero fervorosamente se hablan con los ojos.

sábado, 3 de enero de 2009

pequeña plegaria


Quisiera rezar una pequeña plegaria. Quisiera creer que hay alguna plegaria para aliviar en algo el dolor de los 100 niños muertos por los bombardeos de la franja de Gaza. Y no pienso en los padres y hermanos que sobrevivieron a esos niños -y que tal vez ahora, en este preciso instante, también estén muertos- sino en el instante preciso de dolor cuando esos niños fueron heridos, en el instante preciso de terror cuando esos niños supieron que se iban a morir a causa de esa cosa que caía del cielo.
Rezo una pequeña plegaria -pequeña, modesta, inútil-. Rezo.
El pan nuestro
César vallejo
Se bebe el desayuno...
Húmeda tierra de cementerio
huele a sangre amada.
Ciudad de invierno...
La mordaz cruzada de una carreta
que arrastrar parece una emoción de ayuno encadenada!
Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién;
y luego ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas que a un golpe de luz volaron desclavadas de la Cruz!
Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo, Señor...!
Todos mis huesos son ajenos; yo tal vez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café! Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!
Y en esta hora fría, en que la tierra trasciende a polvo humano
y es tan triste, quisiera yo tocar todas las puertas, y suplicar a no sé quién,
perdón, y hacerle pedacitos de pan fresco aquí,
en el horno de mi corazón...!

viernes, 2 de enero de 2009

No bombardeen Buenos Aires

Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra
JLB
Cada bombardeo es el mismo bombardeo, no importa que haya sido en Londres o en Berlín, en Pearl Harbord o en Hiroshima, en uno u otro lado de la Franja de Gaza -aunque supongo que si bombardearan Buenos Aires sería un bombardeo distinto.
La guerra es una de las cosas a las que les he tenido miedo toda la vida. Por eso, a pesar de los mitos de origen de la revolución, siempre hubiera preferido la vía chilena al socialismo.
¿Por qué ese miedo a la guerra? Creo que crecí con los relatos de la Segunda Guerra Mundial. Mi padre, que era un maravilloso contador de cuentos, me crió contándome historias de la Segunda Guerra, como decía él. Pero para él un bombardeo sobre Berlín no era lo mismo que un bombardeo en Londres. Pero él, mi padre, hacía otras cosas para que la nena tuviera bien en claro cómo venía la mano desde chiquitita. Me llevó a ver una película que se llamaba "El nazismo al desnudo", que era un compilado de lo que habían filmado los yanquis y los rusos cuando avanzaron en la Alemania derrotada. Era lo que ellos filmaron, pero no lo que ellos hicieron.
Las imágenes de lo que dejó la guerra fueron aterradoras para mis ojos infantiles, aún una sola parte de las imágenes de lo que dejó la guerra.
Y mi padre insistía con los mitos y me crió con el mito de la Guerra Civil Española. La Última Guerra Justa. Y me mostraba el Guernica. Mis ojos infaniles se aterraban ante los ojos de la vaca, ante la boca abiera del caballo, ante la cara desconcertada de la mujer del borde izquierdo del cuadro.
Creo que he temido a la guerra toda la vida. Creo que esa es una de las pocas sabidurías que conservo.